Existe un pasaje en la Biblia que resulta inquietante y quizá hasta perturbador: “Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto” (Mateo 5:48).[1] En cierta ocasión un
“Después llegaron también las otras. “¡Señor! ¡Señor! —suplicaban—. ¡Ábrenos la puerta!” “¡No, no las conozco!”, respondió él” (Mateo 25:11-12 NVI) Estoy sentado en una sala de espera en el
“De hecho, la ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón” (Hebreos 9:22 NVI). Mientras se busca la vacuna contra
“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores” (Mateo 24:7-8).
“¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del Señor?”… Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero
“¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del Señor?”… Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero