“Desde la planta del pie hasta la coronilla no les queda nada sano: todo en ellos es heridas, moretones, y llagas abiertas, que no les han sido curadas ni
“Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta.” (Salmo 63.1,
“Tus promesas han superado muchas pruebas, por eso tu siervo las ama.” (Salmo 119.140, NVI) En las últimas décadas, han aparecido sorprendentes inventos, que prometían cambiar la vida de
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu.” (Salmo 51.10, NVI) Hace pocos días atrás, veinte invenciones fueron preseleccionadas para el premio
“Ya han pasado cuarenta y cinco años desde que el Señor hizo la promesa por medio de Moisés, mientras Israel peregrinaba por el desierto; aquí estoy este día con
“Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo.” (Efesios 6.10-11 NVI) Según
“Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho
“Mi pueblo habitará en un lugar de paz, en moradas seguras, en serenos lugares de reposo” (Isaías 32:18 NVI) El mundo clama por paz. Las personas desean vivir en
“Aclamen alegres al Señor, habitantes de toda la tierra; adoren al Señor con regocijo. Preséntense ante él con cánticos de júbilo. Reconozcan que el Señor es Dios; él nos