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LOS MÁS PELIGROSOS
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“El problema era que algunos falsos hermanos se habían infiltrado entre nosotros para coartar la libertad que tenemos en Cristo Jesús a fin de esclavizarnos” (Gálatas 2:4 NVI)

No hay ataque más peligroso que el que proviene del mismo bando. El apóstol Pablo denuncia el frente de engaño más certero y peligroso que la iglesia debe enfrentar: “…algunos falsos hermanos se habían infiltrado entre nosotros”. Estos hacen mucho daño porque son de nuestra propia milicia. Elena de White enfatiza el temor que debe sobrecoger a los escogidos, porque esos “falsos hermanos” son realmente peligrosos. Ella dice: “Tenemos mucho más que temer de enemigos internos que de externos. Los impedimentos para el vigor y el éxito provienen mucho más de la iglesia misma que del mundo…”.[1] Y son de temer porque conocen perfectamente nuestra agenda, nuestros gustos, nuestras prácticas y nuestros puntos débiles. Es fácil para ellos infiltrarse en todos nuestros cultos y reuniones, porque se parecen a nosotros, alaban a nuestro lado y colocan sus dádivas en los alfolíes.

Un buen ejemplo de lo peligrosos que son los ataques internos se puede encontrar en la Biblia misma. Apocalipsis narra lo que sucedió en los cuarteles generales del cielo, cuando un grupo de ángeles que moraban allí mismo, liderados por Lucifer, atacaron a los demás seres que no creyeron sus mentiras: “Se desató entonces una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron al dragón; este y sus ángeles, a su vez, les hicieron frente, pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo. Así fue expulsado el gran dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña al mundo entero. Junto con sus ángeles, fue arrojado a la tierra”.[2] El resultado de este ataque interno fue desastroso: la tercera parte del ejército de ángeles fue arrastrada por el engaño y, finalmente, expulsada del cielo.

Mi amigo(a), no podemos quedar indiferentes ante las advertencias de la Biblia y del Espíritu de Profecía. No podemos pensar ingenuamente que nadie puede engañarnos. No reaccionemos con soberbia, afirmando que estamos suficientemente preparados para desenmascarar cualquier engaño. Si excelsos ángeles, con mentes superdotadas, fueron arrastrados por la mentira, ¿cuánto más nosotros, con nuestra fragilidad y mente débil? ¡No pienses que tu experiencia en la iglesia, tu cargo, tu maestría o doctorado son protección suficiente contra los falsos maestros! Más bien, como dijo Jesús: “Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil”.[3] ¡Estén alerta y oren!///////.

Desde «la línea de batalla»  y un poquito antes del retorno de Cristo… Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Mensajes  Selectos, T. 1, capítulo 16

[2] Apocalipsis 12:7-9 NVI

[3] Mateo 26:41 NVI

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