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AKOLOUTHEIN (ἀκολουθέω), LA PALABRA DEL DISCIPULO (Parte 1)
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Akolouthein es el verbo griego vulgar y corriente que significa seguir. Es una palabra con muchos usos y que da lugar a múltiples asociaciones, todo lo cual añade alguna nota a su contenido cuando se aplica al seguidor de Cristo. Primero, veamos cómo se utilizaba en el griego clásico.

(I) Es la palabra usual para describir a los soldados siguiendo a su comandante. Jenofonte (Anábasis 7.5.3.) habla de generales y capitanes que habían seguido a su líder a la batalla.

(II) Se usa corrientemente respecto del esclavo siguiendo o sirviendo a su amo. Teofrasto, en su bosquejo del Hombre Desconfiado, dice que el tal hombre obligaba a su esclavo a caminar delante de él, y no detrás, como era lo normal, para estar seguro de que no se fugara (Teofrasto, Caracteres 18.8).

(III) Se usa, también con mucha frecuencia, significando el hecho de seguir o aceptar el consejo u opinión de alguien. Platón dice que es necesario descubrir a quienes por naturaleza les conviene dedicarse a la filosofía y a dirigir la ciudad, y a quienes, en cambio, les conviene prescindir de ella y no hacer otra cosa que obedecer al que manda (Platón, República 474c). Hay personas aptas para el liderato y personas aptas sólo para aceptarlo.

(IV) Se usa comúnmente respecto de la obediencia a las leyes. Seguir las leyes de una ciudad es aceptarlas como normas de vida y de conducta.

(V) También es muy común en el sentido de seguir el hilo o argumento de un discurso. Cuando un argumento ha llegado a hacerse difícil de entender, Sócrates dice: “Vamos a ver, trata de seguirme e intentemos que este asunto quede completamente explicado” (Platón, República 474c).

(VI) En los papiros, akolouthein se utiliza con mucha frecuencia significando pegarse a alguien hasta conseguir algún favor que se desea. Uno da a otro este consejo por escrito: “Pégate a Ptollarion todo el tiempo … pégate a él hasta que logres hacerte su amigo.” La idea es seguir a una persona hasta obtener de ella el favor deseado.

Cada uno de estos usos arroja luz sobre la vida cristiana:

  • El cristiano está en la posición del soldado que obedece y sigue inmediatamente a Jesucristo.
  • El cristiano debe obedecer tan pronto hable su Señor, como hace el esclavo.
  • El cristiano debe pedir el consejo y la dirección de Jesucristo, y tiene que ser humilde para seguirlos.
  • El cristiano es el hombre que desea la ciudadanía del reino de los cielos, y, si la recibe, debe vivir en consecuencia con las leyes de ese reino.
  • El cristiano es aquel que escucha atentamente las palabras de Jesús y sigue sus argumentos para aprender cada día más de la sabiduría que Jesús está siempre deseando transmitirle.
  • El cristiano está continuamente en la posición de uno que necesita y desea el favor, la gracia y la ayuda que sólo Cristo puede darle, y que sigue a Jesús porque solamente en él encuentra satisfecha su necesidad.


Volvamos ahora al uso de akolouthein en el NT como tal, donde es muy frecuente:

(I) Se usa con referencia a los discípulos que dejaron sus distintos oficios y sus ocupaciones para seguir a Jesús, como, por ejemplo, Pedro y Andrés (Mr. 1:18; Mt. 4:20). Se usa respecto de los dos discípulos de Juan el Bautista que siguieron a Jesús cuando Juan lo distinguió como el Cordero de Dios (Jn. 1:37). Se emplea respecto de la reacción de los discípulos tras la pesca milagrosa, que lo abandonaron todo y le siguieron (Lc. 5:11). Se utiliza respecto de aquellos discípulos que, ya próximo el fin, preguntaron a Jesús qué recompensa tendrían por dejarlo todo y seguirle (Mt. 19:27). También se usa con relación a aquellos aspirantes a discípulos a quienes Jesús dijo que lo pensaran otra vez antes de lanzarse a la aventura de seguirle (Mt. 8:19; cf. Lc. 9:59, 61).

(II) Es la palabra que Jesús empleó para que los hombres se le unieran; su gran desafío. El mandato de Cristo a Mateo (Mr. 2:14; cf. Lc. 5:27; Mt. 9:9), a Felipe (Jn. 1:43), al joven rico, que lo rechazó (Mt. 19:21; cf. Lc. 18:22) y, ya próximo el fin, a Pedro (Jn. 21:19, 22), fue siempre el mismo: Sígueme. Y, así, el mandato de Jesús a todos los que aspiran a ser sus discípulos es que tome cada uno su cruz y le siga (Mr. 8:34; 10:21; Mt. 10:38; 16:24; Lc. 9:23).

(III) La forma más común de utilizar esta palabra tiene que ver con las multitudes que seguían a Jesús (Mt. 4:25; 8:1; 12:15; 14:13; 19:2; 20:9; 21:9; Mr. 3:7; 5:24; 11:9; Jn. 6:2). En este caso, como indicábamos anteriormente respecto del uso de la palabra en los papiros, akolouthein denota el hecho de pegarse uno a alguien hasta conseguir un determinado favor. Algunas veces, las multitudes seguían a Jesús para experimentar su poder sanador; otras, para escuchar sus palabras, y, hacia el final, le seguían, entre asustados y admirados, para ver qué iba a sucederle. Otro ejemplo del uso de akolouthein, en el sentido de ir en pos de un favor, es Mt. 9:27, cuando les dos ciegos seguían a Jesús para que los sanara.

(IV) Algunas veces seguían a Jesús por gratitud. En Mt. 20:34, se dice que los dos ciegos seguían a Jesús después de haber recibido la vista. Lo mismo se dice de otro ciego en Lc. 18:43 y de Bartimeo en Mr. 10:52. Le seguían porque se sentían ligados a él por los lazos de la gratitud.

(V) En Mr. 2:15, leemos que los pecadores seguían a Jesús. Este es uno de los usos más significativos de akolouthein porque destaca la tremenda confianza y seguridad de unos hombres en que Cristo los atendería. Habían evitado a los fariseos, pero siguieron a Jesús porque sabían que él comprendería su situación… CONTINUA EN LA PARTE 2

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