INTRODUCCIÓN GENERAL — DE LA REFORMA A LA PROFECÍA
Los capítulos anteriores nos mostraron una batalla por recuperar la Biblia. Durante siglos, hombres y mujeres arriesgaron su libertad y hasta su vida para que las Escrituras pudieran ser leídas en el idioma del pueblo. Pero recuperar la Biblia no era el final de la historia. Era el comienzo de algo mucho mayor.
En estos cinco capítulos veremos qué ocurre cuando una sociedad rechaza deliberadamente la autoridad de la Palabra, cómo surge en América una defensa más amplia de la libertad de conciencia, y cómo el estudio de las profecías bíblicas despierta un nuevo interés por la segunda venida de Cristo. La narración comienza así a desplazarse desde la Reforma protestante hacia el gran despertar adventista del siglo XIX.
El centro del bloque estará en Daniel. Guillermo Miller comienza a estudiar sistemáticamente las Escrituras y presta especial atención a sus períodos proféticos. Daniel 8:14 —“Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el Santuario”— se convierte en una pieza fundamental de su investigación. Aplicando el principio día-año, Miller entiende los 2.300 días como años proféticos, aunque inicialmente interpreta de manera equivocada qué significaba la “purificación del santuario”.
Por eso este bloque es fundamental para comprender lo que vendrá después. La Biblia recuperada por los reformadores comienza ahora a abrir sus grandes profecías. Y detrás de fechas, acontecimientos históricos y movimientos religiosos aparece una pregunta que atraviesa toda esta sección:
¿Está Dios conduciendo la historia hacia un momento determinado?
Durante generaciones, Francia había tenido oportunidades de recibir la luz de la Reforma. Sin embargo, la persecución contra quienes defendían las Escrituras produjo consecuencias profundas. El capítulo presenta el contraste entre los principios bíblicos —justicia, verdad, templanza, equidad— y una sociedad que progresivamente había apartado la Biblia de la vida pública y religiosa.
La Revolución Francesa se convierte así en mucho más que un acontecimiento político dentro del argumento del libro. Elena de White la relaciona con Apocalipsis 11 y con un período en el que la incredulidad y el rechazo abierto de la religión alcanzaron una expresión extraordinaria. El capítulo recuerda que en 1793 se aprobaron medidas contra la religión cristiana y la Biblia y que, tres años y medio después, se restableció la tolerancia hacia las Escrituras.
Este capítulo nos invita a estudiar una cuestión fundamental: ¿Qué sucede cuando una sociedad rechaza la Palabra de Dios después de haber tenido acceso a su luz?
LECTURA RESUMIDA
📖 CAPÍTULO 16 — LA BIBLIA Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA
Toca aquí para leer
Francia había recibido durante siglos oportunidades para conocer
la verdad de las Escrituras. Los reformadores habían llevado el
evangelio al país, y muchos hombres y mujeres habían aceptado sus
enseñanzas. Sin embargo, la Reforma encontró allí una oposición
especialmente intensa.
Los seguidores de la Biblia fueron perseguidos, encarcelados,
expulsados y, en muchos casos, condenados a muerte. Muchos de los
mejores hombres del país tuvieron que abandonar Francia llevando
consigo su conocimiento, su capacidad y sus convicciones.
Con el paso del tiempo, el rechazo de la Reforma produjo profundas
consecuencias. La Biblia fue apartada del pueblo y la autoridad
religiosa ocupó el lugar que correspondía a la Palabra de Dios.
La superstición, la intolerancia y los abusos encontraron terreno
para desarrollarse.
CUANDO SE APARTA LA PALABRA
El capítulo presenta una relación directa entre el rechazo de
las Escrituras y el deterioro espiritual y moral de Francia.
Cuando la Palabra de Dios dejó de ser la autoridad, otras voces
ocuparon su lugar.
Durante generaciones se había enseñado al pueblo a someter su
conciencia a autoridades humanas. Pero la opresión religiosa
terminó provocando una reacción extrema. Muchos comenzaron a
rechazar no solamente los abusos de la religión, sino la religión
misma.
Filósofos y escritores difundieron ideas contrarias a la fe
cristiana. La incredulidad ganó influencia y la Biblia llegó
a ser presentada por algunos como enemiga del progreso y de
la libertad.
Finalmente estalló la Revolución Francesa.
La estructura social y política que durante tanto tiempo había
dominado Francia comenzó a derrumbarse. La monarquía fue atacada,
las instituciones religiosas fueron desafiadas y el país entró
en un período de enorme agitación.
El capítulo interpreta estos acontecimientos a la luz de
Apocalipsis 11. Las expresiones proféticas acerca
de los “dos testigos” son relacionadas con las Escrituras del
Antiguo y del Nuevo Testamento, que habían dado testimonio de Dios
a través de los siglos.
LOS DOS TESTIGOS
En la interpretación presentada en este capítulo, los dos testigos
de Apocalipsis 11 representan el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Aunque podían ser perseguidos y aparentemente silenciados,
el testimonio de la Palabra de Dios no podía desaparecer
definitivamente.
Durante la Revolución se tomaron medidas abiertamente contrarias
al cristianismo. La religión fue rechazada públicamente y la Biblia
fue despreciada. En determinados momentos se intentó sustituir
la adoración de Dios por nuevos cultos basados en la razón humana.
Aquello que había comenzado como una lucha contra la opresión
terminó entrando en una etapa de violencia. El orden social se
debilitó y Francia conoció uno de los períodos más oscuros de
su historia.
El Reinado del Terror mostró hasta dónde podía
llegar aquella crisis. Miles de personas fueron ejecutadas,
mientras la guillotina se convirtió en uno de los símbolos más
conocidos de la Revolución.
Quienes habían comenzado destruyendo las estructuras que
consideraban opresivas terminaron enfrentándose también entre sí.
La violencia generó nueva violencia y muchos de los protagonistas
de la Revolución acabaron convirtiéndose en víctimas de ella.
Para el capítulo, estos acontecimientos mostraban las consecuencias
de intentar construir una sociedad rechazando tanto los abusos
religiosos como los principios morales contenidos en la Palabra
de Dios.
DE LA OPRESIÓN A LA INCREDULIDAD
El problema no había sido solamente político. Durante siglos,
una religión deformada había ocultado el carácter de Dios.
Cuando finalmente llegó la reacción, muchos rechazaron junto
con aquella religión la propia Biblia.
Sin embargo, la profecía de Apocalipsis 11 no terminaba con
los testigos derrotados. Después de un período de aparente
humillación, los testigos volverían a levantarse.
De manera semejante, la supresión de la Biblia en Francia no
consiguió destruirla. Después del período revolucionario volvió
a reconocerse la libertad para las Escrituras, y comenzó una
etapa extraordinaria de difusión de la Palabra de Dios.
En los años siguientes surgieron sociedades bíblicas dedicadas
a traducir, imprimir y distribuir las Escrituras. Los avances
de la imprenta y de las comunicaciones facilitaron que la Biblia
llegara a lugares donde durante siglos había sido difícil
conseguirla.
Así se produjo una notable paradoja: después de uno de los mayores
ataques públicos contra las Escrituras, la Biblia comenzó a
difundirse por el mundo con una amplitud extraordinaria.
Los esfuerzos de incrédulos y opositores no consiguieron eliminar
la Palabra. Generaciones pasaron, sistemas políticos cambiaron
y numerosos enemigos de la Biblia desaparecieron, pero las
Escrituras continuaron siendo traducidas, impresas y leídas.
El capítulo termina destacando así el contraste entre la fragilidad
de las ideas y poderes humanos y la permanencia de la Palabra
de Dios. Aquello que se construye únicamente sobre la autoridad
humana puede desaparecer; aquello que permanece fundamentado
en la verdad de Dios tiene un fundamento diferente.
💡 IDEA PARA RECORDAR
La Revolución Francesa muestra, desde la perspectiva presentada
en este capítulo, dos peligros opuestos: una religión que oprime
la conciencia y una sociedad que termina rechazando completamente
a Dios y su Palabra.
La verdadera libertad no nace de imponer la religión ni
de destruir la Biblia, sino de permitir que la verdad llegue
libremente a la conciencia.
📖 Al terminar la lectura, toca nuevamente el encabezado
del capítulo para cerrarlo y continúa con las preguntas.
EXPLORA EL CAPÍTULO
1. ¿Con qué capítulo de Apocalipsis relaciona el capítulo los acontecimientos de la Revolución Francesa?
2. ¿Qué representan los “dos testigos” según la interpretación presentada en el capítulo?
3. ¿Qué ocurrió con la Biblia después del período revolucionario?
4. Verdadero o falso: el capítulo presenta tanto la opresión religiosa como el rechazo total de Dios y de la Biblia como peligros.
5. PARA REFLEXIONAR:
¿Qué puede ocurrir cuando dejamos que otras voces ocupen el lugar
que debería tener la Palabra de Dios en nuestra vida?
Escribe al menos una oración de 5 palabras.
CAPÍTULO 17 – AMÉRICA, TIERRA DE LIBERTAD
INTRODUCCIÓN
La Reforma había defendido la autoridad de las Escrituras, pero todavía quedaba otro principio por recuperar plenamente: la libertad de conciencia.
Muchos europeos cruzaron el Atlántico buscando precisamente la libertad religiosa que no encontraban en sus países. Sin embargo, algunos de quienes habían sufrido persecución terminaron reproduciendo sistemas en los que la religión y el poder civil volvían a mezclarse. El capítulo muestra las consecuencias de intentar proteger la fe mediante el Estado.
En este escenario aparece Roger Williams, quien defendió que la libertad religiosa debía pertenecer a todos, independientemente de sus creencias. Para él, el gobierno podía intervenir frente al crimen, pero no debía gobernar la conciencia ni determinar las obligaciones religiosas de las personas.
De esta historia emerge un principio que será muy importante posteriormente en El Conflicto de los Siglos: la iglesia y el Estado no deben controlar juntos la conciencia humana.
La verdadera libertad religiosa no consiste solamente en poder practicar mi fe, sino en reconocer el derecho de los demás a seguir su propia conciencia.
LECTURA RESUMIDA
📖 CAPÍTULO 17 — AMÉRICA, TIERRA DE LIBERTAD
Toca aquí para leer
La Reforma había recuperado grandes verdades bíblicas, pero todavía
quedaba un principio que debía desarrollarse con mayor claridad:
la libertad de conciencia. Durante siglos, iglesia
y Estado habían estado estrechamente unidos, y las autoridades civiles
habían sido utilizadas muchas veces para imponer determinadas creencias.
Muchos cristianos perseguidos en Europa comenzaron a buscar un lugar
donde pudieran adorar a Dios según sus convicciones. Para algunos,
el Nuevo Mundo representaba esa posibilidad. Familias enteras cruzaron
el Atlántico esperando construir comunidades donde pudieran practicar
libremente su fe.
Entre ellos estuvieron los puritanos. Habían sufrido dificultades
debido a sus convicciones religiosas y deseaban establecer una sociedad
fundamentada en principios cristianos. Sin embargo, surgió una
contradicción: algunos que habían buscado libertad para sí mismos
no estaban preparados para conceder la misma libertad a quienes
pensaban de manera diferente.
NO BASTA CON PEDIR LIBERTAD PARA UNO MISMO
La verdadera libertad religiosa implica reconocer también el derecho
de los demás a seguir su conciencia. Una sociedad no es plenamente
libre si solamente protege las creencias de la mayoría.
En este escenario apareció Roger Williams. Él sostuvo
que la autoridad civil tenía responsabilidades legítimas en asuntos
sociales, pero que no debía gobernar la conciencia ni imponer
obligaciones religiosas.
Sus ideas resultaron demasiado radicales para muchos dirigentes
de su tiempo. Williams defendía que todas las personas debían disfrutar
de libertad religiosa, incluso aquellas cuyas creencias fueran
diferentes de las de la mayoría.
Debido a sus convicciones fue expulsado de la colonia de Massachusetts.
En condiciones difíciles tuvo que abandonar el territorio y buscar
refugio. Pero aquella experiencia no consiguió silenciarlo.
Finalmente estableció una comunidad en
Rhode Island, donde se desarrolló un modelo diferente:
el gobierno civil debía proteger los derechos de las personas sin
imponerles una determinada religión.
UNA IGLESIA LIBRE EN UN ESTADO LIBRE
La conciencia pertenece a Dios. El Estado puede castigar delitos
y proteger a sus ciudadanos, pero no puede producir fe mediante
leyes ni obligar a una persona a creer.
Con el tiempo, el principio de libertad religiosa fue ganando terreno
en las colonias americanas. La experiencia había demostrado los
peligros que aparecían cuando el gobierno intentaba decidir cuestiones
de fe.
Después de la independencia de los Estados Unidos, estos principios
encontraron expresión en el nuevo orden político. La Constitución
prohibió que se exigiera una prueba religiosa como requisito para
ocupar cargos públicos federales.
Posteriormente, la Primera Enmienda estableció una protección decisiva:
el Congreso no debía establecer una religión oficial ni impedir
el libre ejercicio de la religión.
Se producía así un desarrollo histórico extraordinario. Después de
siglos en los que iglesia y Estado habían utilizado conjuntamente
su poder, surgía una nación que incorporaba a su estructura jurídica
la separación entre el poder civil y las decisiones de conciencia.
El capítulo presenta esta experiencia como un avance importante
en la historia de la libertad religiosa. Sin embargo, también recuerda
que los principios pueden ser abandonados si las generaciones
posteriores dejan de comprender su importancia.
La libertad religiosa, por tanto, no consiste solamente en defender
nuestra propia posibilidad de creer. Implica proteger la conciencia
incluso de quien cree de manera diferente.
💡 IDEA PARA RECORDAR
Roger Williams comprendió un principio que tardó siglos en abrirse
camino:
la fe no puede producirse mediante leyes y la conciencia
no debe ser gobernada por el Estado.
La verdadera libertad religiosa existe cuando el mismo derecho que
deseo para mí estoy dispuesto a reconocerlo también en los demás.
📖 Al terminar la lectura, toca nuevamente el encabezado
del capítulo para cerrarlo y continúa con las preguntas.
EXPLORA EL CAPÍTULO
1. ¿Qué principio ocupa un lugar central en este capítulo?
2. ¿Quién defendió especialmente que el Estado no debía gobernar la conciencia religiosa?
3. ¿Qué debía hacer el gobierno civil según el principio defendido por Roger Williams?
4. Verdadero o falso: la libertad religiosa significa defender solamente el derecho de quienes creen igual que nosotros.
5. PARA REFLEXIONAR:
¿Por qué debemos defender la libertad religiosa incluso de quienes
creen de manera diferente a nosotros?
Escribe al menos una oración de 5 palabras.
CAPÍTULO 18 – HERALDOS DE UNA NUEVA ERA
INTRODUCCIÓN
Aquí comienza un cambio decisivo en nuestra guía. Hasta ahora hemos seguido principalmente la historia de la Reforma y de la libertad religiosa. A partir de este capítulo nuestra atención empieza a dirigirse hacia una de las grandes esperanzas de las Escrituras: EL REGRESO DE JESÚS.
El capítulo presenta la segunda venida de Cristo como una de las verdades centrales de la Biblia y como la esperanza que acompaña al pueblo de Dios desde tiempos antiguos. Desde Enoc y los profetas hasta los apóstoles, la expectativa del regreso del Mesías atraviesa la historia bíblica.
En este contexto comenzaremos a encontrarnos con personas que estudiaron las profecías intentando comprender en qué momento de la historia estaban viviendo. Entre ellas ocupará un lugar especialmente importante Guillermo Miller.
Este capítulo abre, por tanto, una nueva etapa: La Reforma devolvió la Biblia al pueblo; ahora la Biblia comienza a dirigir la mirada del pueblo hacia el regreso de Cristo.
LECTURA RESUMIDA
📖 CAPÍTULO 18 — HERALDOS DE UNA NUEVA ERA
Toca aquí para leer
La segunda venida de Cristo es presentada en las Escrituras como
una de las grandes esperanzas del pueblo de Dios. Desde tiempos
antiguos, hombres y mujeres de fe esperaron el momento en que Dios
intervendría definitivamente en la historia.
Enoc habló del Señor viniendo con sus santos. Job expresó su confianza
en que su Redentor vive. Los profetas anunciaron el día en que Dios
establecería plenamente su reino, y los escritores del Nuevo Testamento
mantuvieron viva la esperanza del regreso de Jesús.
Cristo mismo prometió a sus discípulos que volvería. Después de su
ascensión, los ángeles reafirmaron la promesa: aquel mismo Jesús que
había sido llevado al cielo regresaría.
LA ESPERANZA DE LOS CREYENTES
La segunda venida no aparece en la Biblia como una enseñanza
secundaria. Para los primeros cristianos era la esperanza de volver
a encontrarse con Cristo y contemplar el cumplimiento definitivo
de sus promesas.
A lo largo de los siglos, esta esperanza sostuvo a creyentes que
atravesaron persecuciones y dificultades. Reformadores como Lutero
también miraron hacia el futuro esperando el regreso de Cristo.
Las profecías bíblicas anunciaban acontecimientos que precederían
al fin. Entre ellos se encontraban señales relacionadas con el sol,
la luna y las estrellas, que serían interpretadas por muchos
estudiantes de la Biblia como indicaciones de que la historia
se aproximaba a una etapa decisiva.
El gran terremoto de Lisboa de 1755 produjo una enorme impresión.
Sus efectos fueron sentidos en una extensa región y el desastre
quedó profundamente grabado en la memoria de aquella generación.
Más adelante, el llamado Día Oscuro de 1780 llamó
poderosamente la atención en Norteamérica. Durante horas, una
oscuridad extraordinaria cubrió amplias regiones y aquella noche
la luna presentó una apariencia inusual.
Décadas después, en 1833, una extraordinaria lluvia de meteoros
fue observada sobre gran parte de Norteamérica. Miles de personas
contemplaron el cielo y muchos relacionaron el acontecimiento
con las señales anunciadas en las Escrituras.
UNA GENERACIÓN COMIENZA A MIRAR LAS PROFECÍAS
Estos acontecimientos despertaron un renovado interés por las
profecías bíblicas. Muchos comenzaron a preguntarse si las señales
anunciadas por Jesús estaban indicando la proximidad de su regreso.
Pero el despertar no quedó limitado a Norteamérica. En diferentes
países surgieron personas que, de manera independiente, comenzaron
a estudiar las profecías relacionadas con la segunda venida.
En Europa, América y otras regiones se escucharon voces anunciando
que la historia avanzaba hacia acontecimientos solemnes. Personas
de contextos muy diferentes llegaron a conclusiones semejantes:
las profecías merecían ser estudiadas y el regreso de Cristo debía
recuperar un lugar central en la predicación cristiana.
De esta manera se estaba preparando el escenario para un movimiento
mucho más amplio. Después de siglos de Reforma, traducciones bíblicas
y defensa de la libertad religiosa, la atención comenzaba a dirigirse
hacia las profecías que anunciaban el desenlace de la historia.
La pregunta ya no era solamente qué enseñaba la Biblia acerca
del pasado. Una nueva generación comenzaba a preguntarse:
¿qué dice la Biblia acerca del tiempo en que estamos viviendo
y de lo que todavía está por suceder?
💡 IDEA PARA RECORDAR
La esperanza del regreso de Jesús atraviesa toda la historia bíblica.
Los heraldos de una nueva era volvieron a dirigir la atención hacia
esa promesa.
La profecía no fue dada solamente para despertar curiosidad
acerca del futuro, sino para llamar a las personas a prepararse
para encontrarse con Cristo.
📖 Al terminar la lectura, toca nuevamente el encabezado
del capítulo para cerrarlo y continúa con las preguntas.
EXPLORA EL CAPÍTULO
1. ¿Qué gran esperanza bíblica ocupa el centro de este capítulo?
2. ¿Qué acontecimiento ocurrido en 1755 causó una enorme impresión y fue relacionado con las señales proféticas?
3. ¿Qué extraordinario fenómeno celeste fue observado en 1833?
4. Verdadero o falso: el interés por las profecías del segundo advenimiento apareció únicamente en Norteamérica.
5. PARA REFLEXIONAR:
Si realmente creemos que Jesús volverá, ¿qué debería cambiar
hoy en nuestra manera de vivir?
Escribe al menos una oración de 5 palabras.
CAPÍTULO 19 – UNA PROFECÍA SIGNIFICATIVA
INTRODUCCIÓN
Este es uno de los capítulos fundamentales para comprender el desarrollo profético que conduce a 1844.
Guillermo Miller estudió la Biblia convencido de que las Escrituras podían explicarse a sí mismas. Al encontrarse con los períodos proféticos de Daniel, no los consideró detalles secundarios, sino parte de la revelación que debía investigarse cuidadosamente.
Entonces llegó a un texto que cambiaría el rumbo de su vida: “Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el Santuario” (Daniel 8:14)
Aplicando el principio profético de día por año, Miller entendió que los 2.300 días representaban 2.300 años. A partir de allí, la gran pregunta era inevitable: ¿cuándo comenzaba ese período y qué sucedería cuando terminara?
La investigación lo llevará a conectar las profecías de Daniel y a estudiar cuidadosamente sus períodos cronológicos. Sin embargo, había una pieza que todavía no comprendía correctamente: qué era realmente el santuario que debía ser purificado. Y ese detalle resultaría decisivo.
A veces podemos calcular correctamente un período profético y, sin embargo, interpretar equivocadamente el acontecimiento que debe ocurrir al terminarlo.
LECTURA RESUMIDA
📖 CAPÍTULO 19 — UNA PROFECÍA SIGNIFICATIVA
Toca aquí para leer
Entre quienes comenzaron a estudiar con profundidad las profecías
bíblicas destacó Guillermo Miller. Durante años
había tenido dudas acerca de la fe cristiana, pero el estudio
personal de las Escrituras transformó sus convicciones.
Miller decidió estudiar la Biblia de manera sistemática. Avanzaba
lentamente, comparando un texto con otro y procurando no continuar
hasta comprender el sentido de lo que estaba leyendo.
Cuando encontraba símbolos o expresiones difíciles, buscaba otros
pasajes bíblicos que pudieran ayudarlo a interpretarlos. Poco a poco
llegó a la conclusión de que las Escrituras formaban una unidad
y podían ayudarse mutuamente a explicar sus enseñanzas.
ESTUDIAR LA BIBLIA CON LA BIBLIA
Miller procuraba no imponer primero una teoría al texto.
Comparaba pasaje con pasaje y dedicaba especial atención
a las profecías que anteriormente le habían parecido difíciles.
Su estudio lo llevó al libro de Daniel. Allí encontró una declaración
que captó especialmente su atención:
“Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces
será purificado el Santuario”.
Miller entendió, siguiendo el principio profético de
día por año, que los 2.300 días representaban
2.300 años. Si conseguía descubrir cuándo comenzaba ese período,
podría determinar también cuándo terminaba.
Daniel 8 describía la visión, pero no presentaba allí una explicación
completa del período de los 2.300 días. Por eso Miller relacionó
esta profecía con el capítulo siguiente.
En Daniel 9 aparece el período de las
setenta semanas determinado para el pueblo judío.
Miller entendió que estas semanas formaban parte del período mayor
y que ambas profecías debían comenzar en el mismo punto.
El punto de partida fue relacionado con la orden para restaurar
y edificar Jerusalén. Miller identificó su cumplimiento con el
decreto que entró plenamente en vigor en
457 a. C.
LAS SETENTA SEMANAS
Aplicando el principio día-año, las setenta semanas representan
490 años. La profecía señalaba acontecimientos relacionados con
la aparición del Mesías y proporcionaba una confirmación histórica
del punto de partida utilizado para el período profético.
Miller observó que la profecía señalaba el tiempo de la aparición
del Mesías y también acontecimientos relacionados con su muerte.
El cumplimiento de estas partes fortaleció su confianza en el
método utilizado para interpretar el período profético.
Si los 2.300 años comenzaban en 457 a. C., el período se extendía
hasta el siglo XIX. Miller llegó así a la conclusión de que
finalizaría alrededor de 1844.
Pero quedaba una pregunta fundamental:
¿qué significaba la purificación del santuario?
Miller compartía una interpretación ampliamente aceptada entre
muchos cristianos de su tiempo: pensaba que el santuario mencionado
en Daniel representaba la tierra.
Por eso concluyó que la purificación del santuario significaría
la purificación de la tierra por fuego en ocasión de la segunda
venida de Cristo.
Si el cálculo profético era correcto y esa interpretación del
santuario también lo era, parecía inevitable concluir que el regreso
de Jesús estaba muy cerca.
Miller no llegó inmediatamente a esta conclusión ni comenzó
enseguida a predicarla. Continuó estudiando durante años,
examinando objeciones y buscando comprobar si sus conclusiones
armonizaban con el conjunto de las Escrituras.
Finalmente sintió que no podía guardar para sí aquello que había
descubierto. El estudio privado de un agricultor estaba a punto
de convertirse en un mensaje que alcanzaría a miles de personas.
💡 IDEA PARA RECORDAR
El estudio de Miller lo llevó a relacionar Daniel 8 y Daniel 9,
las setenta semanas y los 2.300 años.
Su cálculo del período profético lo condujo hacia 1844,
pero todavía permanecía una pregunta decisiva: había que comprender
correctamente qué era el santuario y qué significaba su
purificación.
📖 Al terminar la lectura, toca nuevamente el encabezado
del capítulo para cerrarlo y continúa con las preguntas.
EXPLORA EL CAPÍTULO
1. ¿Qué período profético llamó especialmente la atención de Guillermo Miller?
2. ¿Qué principio utilizó Miller para interpretar los días de la profecía?
3. ¿Qué año fue identificado como punto de partida de los 2.300 años?
4. Verdadero o falso: Miller interpretó inicialmente la purificación del santuario como la purificación de la tierra en la segunda venida de Cristo.
5. PARA REFLEXIONAR:
Miller dedicó años a comparar texto con texto antes de presentar
públicamente sus conclusiones. ¿Qué nos enseña su método acerca
de cómo deberíamos estudiar la Biblia?
Escribe al menos una oración de 5 palabras.
CAPÍTULO 20 – LUZ A TRAVÉS DE LAS TINIEBLAS
INTRODUCCIÓN
¿Cómo puede Dios dirigir un movimiento cuando quienes participan en él todavía no comprenden completamente lo que está sucediendo?
Esa es una de las grandes preguntas de este capítulo.
Elena de White establece aquí un paralelismo entre los discípulos de Jesús antes de la cruz y Guillermo Miller y quienes anunciaron el segundo advenimiento. Los discípulos proclamaron correctamente un mensaje profético, pero interpretaron de manera incompleta el acontecimiento hacia el cual señalaba. Algo semejante ocurrió siglos después con el movimiento adventista.
Miller comprendió que los 2.300 años llegaban a su conclusión, pero compartía una interpretación entonces extendida: que el santuario era la tierra. Por eso concluyó que la purificación del santuario significaba la purificación de la tierra mediante el fuego en la segunda venida de Cristo. El capítulo identifica precisamente allí el error de interpretación.
Pero el error no anulaba todo lo descubierto. Había que continuar estudiando.
El capítulo introduce así un principio esencial para lo que estudiaremos después:
Cuando una expectativa humana fracasa, la respuesta no es abandonar la profecía, sino regresar a la Biblia y descubrir qué parte habíamos comprendido incorrectamente.
Y precisamente allí comienza a aparecer luz a través de las tinieblas.
LECTURA RESUMIDA
📖 CAPÍTULO 20 — LUZ A TRAVÉS DE LAS TINIEBLAS
Toca aquí para leer
Dios ha guiado a su pueblo a lo largo de la historia, aun cuando
quienes participan en sus propósitos no siempre comprenden desde
el principio todo el significado de aquello que anuncian.
El capítulo presenta un importante paralelismo entre la experiencia
de los discípulos de Jesús y la experiencia posterior de quienes
anunciaron el segundo advenimiento.
Cuando Jesús entró en Jerusalén, sus discípulos lo acompañaron
llenos de entusiasmo. Creían que había llegado el momento en que
Cristo establecería su reino y ocuparía el trono de David.
Estaban participando en el cumplimiento de la profecía y proclamaban
un mensaje verdadero. Sin embargo, no comprendían correctamente
todos los acontecimientos que seguirían.
UN MENSAJE CORRECTO, UNA EXPECTATIVA EQUIVOCADA
Los discípulos no se equivocaron al reconocer a Jesús como el Mesías.
Su error estuvo en aquello que esperaban que sucediera inmediatamente.
No comprendían todavía que antes de la gloria vendrían la cruz,
la muerte y la resurrección.
Cuando Cristo fue crucificado, sus esperanzas parecieron desaparecer.
Habían interpretado los acontecimientos según sus expectativas y,
al no cumplirse estas como imaginaban, quedaron sumidos en una
profunda decepción.
Sin embargo, la profecía no había fallado. Después de la resurrección,
Jesús abrió las Escrituras ante ellos y les mostró que los
acontecimientos ocurridos formaban parte del plan anunciado
por los profetas.
Aquello que habían considerado el fracaso de sus esperanzas
se convirtió en la base de una comprensión mucho mayor del
ministerio de Cristo.
El capítulo aplica este mismo principio a quienes estudiaron
las profecías relacionadas con los 2.300 años.
Guillermo Miller y otros estudiantes de la Biblia llegaron a la
convicción de que aquel período profético estaba acercándose
a su final.
Sin embargo, había una interpretación que todavía no había sido
examinada correctamente. Miller pensaba, como muchos cristianos
de su época, que el santuario era la tierra.
Si la tierra era el santuario, entonces la declaración de Daniel
acerca de su purificación parecía significar que la tierra sería
purificada mediante fuego en ocasión de la segunda venida.
¿DÓNDE ESTABA EL ERROR?
El problema no estaba necesariamente en el período profético.
La cuestión decisiva estaba en la interpretación del acontecimiento:
¿enseñaba realmente la Biblia que la tierra era el santuario
que debía ser purificado?
La experiencia de los discípulos proporcionaba una importante
lección. Ellos habían proclamado un mensaje profético correcto,
pero habían relacionado ese mensaje con un acontecimiento diferente
del que realmente debía ocurrir.
De manera semejante, los creyentes adventistas podían estar
contemplando correctamente un período profético y, al mismo tiempo,
comprender de manera incompleta el acontecimiento señalado por
su terminación.
Esto significaba que una decepción no debía llevar necesariamente
a abandonar las profecías. Debía llevar a un estudio más profundo
de las Escrituras.
Había que regresar a la Biblia y revisar las premisas que se habían
dado por ciertas. La pregunta acerca del santuario adquiriría,
por tanto, una importancia extraordinaria.
¿Qué santuario presenta la Biblia? ¿Dónde se encuentra? ¿Qué significa
su purificación? Las respuestas a estas preguntas permitirían
comprender acontecimientos que hasta ese momento permanecían
envueltos en oscuridad.
Así, el aparente fracaso podía convertirse en una oportunidad
para descubrir una verdad más amplia. Dios no había abandonado
a quienes buscaban comprender su Palabra. Todavía quedaba luz
por descubrir.
La experiencia enseñaba también que las convicciones no debían
descansar simplemente sobre ideas aceptadas por tradición.
Incluso una interpretación ampliamente compartida debía ser
examinada nuevamente a la luz de las Escrituras.
El camino hacia una comprensión más completa comenzaría precisamente
allí: volviendo a estudiar aquello que todos habían supuesto
que ya comprendían.
💡 IDEA PARA RECORDAR
Los discípulos comprendieron correctamente una profecía, pero se
equivocaron respecto al acontecimiento que esperaban. El capítulo
utiliza esa experiencia como paralelo del movimiento adventista.
Cuando una expectativa no se cumple como imaginábamos,
la respuesta no es abandonar la Biblia, sino regresar a ella y
preguntar qué parte de nuestra interpretación necesita ser
examinada nuevamente.
📖 Al terminar la lectura, toca nuevamente el encabezado
del capítulo para cerrarlo y continúa con las preguntas.
EXPLORA EL CAPÍTULO
1. ¿Con qué experiencia compara el capítulo la experiencia del movimiento adventista?
2. ¿En qué se equivocaron los discípulos antes de la crucifixión?
3. ¿Qué interpretación debía ser examinada nuevamente por los creyentes adventistas?
4. Verdadero o falso: una decepción debía llevar a abandonar inmediatamente las profecías bíblicas.
5. PARA REFLEXIONAR:
¿Qué deberíamos hacer cuando descubrimos que una idea que siempre
habíamos considerado correcta no coincide plenamente con lo que
enseña la Biblia?