Cómo nació el movimiento adventista
Texto clave:
«Pero tú, Daniel, guarda en secreto las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin, pues muchos andarán de un lado a otro tratando de aumentar su conocimiento» (Daniel 12:4, NVI).
Objetivo:
Descubrir cómo Dios usó el estudio sincero de la profecía para despertar un movimiento mundial que anunció la segunda venida de Cristo.

Introducción: un libro sellado… hasta el tiempo del fin
Hubo partes de la profecía de Daniel que debían quedar selladas «hasta el tiempo del fin». A comienzos del siglo XIX ese sello empezó a romperse. En distintos lugares del mundo, personas que no se conocían entre sí abrieron la Biblia y llegaron a la misma convicción: ¡Jesús viene pronto!
Este movimiento no lo inventó un hombre. Fue Dios cumpliendo su palabra: «En verdad, nada hace el Señor y Dios sin antes revelar sus planes a sus siervos los profetas» (Amós 3:7, NVI).
1. Un despertar en todo el mundo
Antes de 1844, el mensaje de la segunda venida ya se oía en muchos países:
- Manuel Lacunza (Chile), sacerdote jesuita, escribió La venida del Mesías en gloria y majestad con el seudónimo de Juan Josafat Ben-Ezra. Su obra circuló por Europa y América.
- Joseph Wolff, misionero de origen judío, predicó el pronto regreso de Cristo en Asia y Oriente Medio.
- En Suecia, a principios de la década de 1840, se vio a niños y jóvenes predicar con poder la venida de Jesús.
- En Gran Bretaña, Alemania y otros países surgieron también predicadores del advenimiento.
Para reflexionar: Cuando Dios quiere despertar a su pueblo, no depende de una sola voz. Hace que su Palabra hable en muchos lugares a la vez.
2. Un granjero con la Biblia abierta
En Estados Unidos, Dios usó a un hombre sencillo: Guillermo Miller (1782-1849), granjero de Low Hampton, en el estado de Nueva York.
- En su juventud Miller fue deísta: creía en un Dios creador, pero desconfiaba de la Biblia.
- Sirvió como capitán en la guerra de 1812. Allí se enfrentó a la muerte y a las grandes preguntas de la vida.
- En 1816 se convirtió a Cristo. Sus amigos deístas lo desafiaron a defender la Biblia, y él decidió estudiarla a fondo.
Durante unos dos años la estudió versículo por versículo, empezando por Génesis. Usaba solo la Biblia y una concordancia, y no avanzaba hasta entender cada pasaje.
«Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor!» (Juan 5:39, NVI).
3. El método: la Biblia se explica a sí misma
Miller siguió unas reglas sencillas de interpretación que todavía hoy son una gran herencia para nosotros:
- Toda la Escritura es útil y debe tenerse en cuenta.
- La Biblia se interpreta a sí misma. Hay que reunir todos los textos sobre un tema.
- En la profecía, los símbolos se explican con la misma Biblia. Por ejemplo, un día profético equivale a un año (ver Números 14:34 y Ezequiel 4:6).
- Se estudia con fe, oración y humildad.
«Estos eran de sentimientos más nobles que los de Tesalónica, de modo que estuvieron muy dispuestos a recibir el mensaje, y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba» (Hechos 17:11, NVI).
Para reflexionar: ¿Estudiamos así nosotros?
4. Lo que encontró: «dos mil trescientas tardes y mañanas»
Al llegar a Daniel 8, Miller se detuvo en este versículo: «Y aquel santo me dijo: “Va a tardar dos mil trescientas tardes y mañanas. Después de eso, se purificará el santuario”» (Daniel 8:14, NVI).
Aplicó el principio de día por año y conectó esta profecía con Daniel 9. Así llegó a una conclusión impactante: el período profético terminaría «alrededor de 1843». Pensó que el santuario era la tierra y que la purificación sería el regreso de Cristo para purificarla con fuego.
(Cómo se hizo este cálculo, y por qué era correcto en la fecha pero no en el acontecimiento, lo estudiaremos en el Tema 2.)
5. De la mesa de estudio al púlpito
Miller dudó durante años. No se sentía capaz de predicar. Pero en 1831 recibió una invitación para hablar en Dresden (Nueva York), y desde entonces no paró.
- Su mensaje era sereno, bíblico y lleno de convicción. Iglesias de muchas denominaciones le abrían sus puertas.
- En 1839 se unió Joshua V. Himes, un pastor con gran visión para comunicar. Gracias a él nacieron periódicos como Signs of the Times (1840) y The Midnight Cry (1842), y se celebraron grandes reuniones campestres.
- Se imprimieron cartas proféticas para explicar visualmente Daniel y Apocalipsis.
- Decenas de miles de personas de diferentes iglesias llegaron a creer que Jesús volvería pronto. Entre los oyentes estaba una joven de Portland llamada Elena Harmon, más tarde Elena G. de White.
«Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá» (Habacuc 2:3, NVI).
6. Lecciones para hoy
- Dios cumple su Palabra a su tiempo. El libro sellado se abrió en «el tiempo del fin».
- El estudio personal de la Biblia transforma. Un granjero con una concordancia cambió la historia religiosa de su época.
- La profecía no es para curiosear, sino para actuar. Los primeros adventistas no se quedaron con la verdad: la compartieron con urgencia.
- Somos hijos de un despertar. No venimos de una tradición humana, sino de un pueblo que se volvió a las Escrituras.
Preguntas para el grupo
- ¿Qué te llama la atención del despertar mundial antes de 1844?
- ¿Qué podemos aprender del método de estudio de Guillermo Miller?
- Miller dudó años antes de predicar. ¿Hay algo que Dios te pide compartir y estás postergando?
- Si hoy vivimos en «el tiempo del fin», ¿cómo debería notarse en nuestra vida diaria?
Llamado final
Hace casi dos siglos, Dios despertó a hombres y mujeres comunes con su Palabra. Hoy quiere hacer lo mismo con nosotros. La pregunta no es solo qué creyeron ellos, sino qué hago yo con la profecía que Dios me ha revelado.
«Si no sabemos de dónde venimos, no sabemos a dónde vamos»
Oración: Señor, despierta en nosotros el mismo amor por tu Palabra. Abre nuestros ojos para entender la profecía y danos valor para compartir que Jesús viene pronto. Amén.///////.

Próximo tema: 2300 tardes y mañanas: la cuenta que no falló.
Bibliografía
Biblia
- Santa Biblia, Nueva Versión Internacional (NVI). Biblica, Inc., 1999, 2015, 2022.
Elena G. de White
- White, Elena G. de. El conflicto de los siglos. Caps. 17, «Heraldos de la mañana»; 18, «Un reformador americano»; y 20, «Un gran despertar religioso». Original: The Great Controversy, 1888/1911.
- White, Elena G. de. Notas biográficas de Elena G. de White. Original: Life Sketches of Ellen G. White. Mountain View, CA: Pacific Press, 1915.
Fuentes primarias (inglés)
- Miller, William. Evidence from Scripture and History of the Second Coming of Christ, About the Year 1843. Troy, NY, 1836.
- Miller, William. Apology and Defence. Boston: Joshua V. Himes, 1845.
- Bliss, Sylvester. Memoirs of William Miller. Boston: Joshua V. Himes, 1853.
Fuentes primarias (español)
- Lacunza, Manuel (Juan Josafat Ben-Ezra). La venida del Mesías en gloria y majestad. Londres: R. Ackermann, 1826.
Estudios históricos
- Froom, LeRoy Edwin. The Prophetic Faith of Our Fathers, vol. 4. Washington, DC: Review and Herald, 1954.
- Knight, George R. William Miller and the Rise of Adventism. Nampa, ID: Pacific Press, 2010. Edición revisada de Millennial Fever and the End of the World, 1993.
- Schwarz, Richard W. y Floyd Greenleaf. Portadores de luz: Historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Original: Light Bearers. Nampa, ID: Pacific Press, 2000.

Gracia por compartir pastor!! Dios nos ayude a meditar y reflexionar en la experiencia espiritual de nuestros pioneros. Y también a compartir esperanza con otros, por medio de su palabra !!!