Contacto

610 786 087

no
Cursos Bíblicos
LLEVAR A LA ORILLA (Lección 9)
Comment 0

Cómo hacer llamados y guiar hacia una decisión

Texto clave

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Idea central

Estudiar la Biblia no es un fin en sí mismo. La Palabra siempre lleva a una respuesta. Un buen instructor no solo enseña: también invita, con amor y en el momento oportuno, a dar pasos concretos de fe.

Jesús llamaba con claridad: “Venid en pos de mí” (Mateo 4:19). Pero nunca forzó a nadie. Llamó, esperó y respetó. Nuestro llamado debe tener esa misma claridad y esa misma ternura.

Objetivo de la lección

Que el instructor bíblico aprenda a invitar a la persona a tomar decisiones espirituales de forma clara, respetuosa y progresiva, hasta acompañarla al bautismo. Al terminar, podrá:

  • entender el llamado como una invitación de amor y no como una presión;
  • reconocer el momento oportuno para hacer un llamado;
  • proponer decisiones pequeñas y progresivas;
  • presentar el bautismo con la Biblia, de forma clara y atractiva;
  • acompañar a la persona en sus luchas, temores y conflictos familiares;
  • preparar de manera práctica a la persona para su bautismo.

Introducción: la pesca termina en la orilla

Después de la resurrección, los discípulos echaron la red por la palabra de Jesús y no la podían sacar por la gran cantidad de peces. Entonces “Simón Pedro subió, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres” (Juan 21:11). En la orilla los esperaba Jesús con el fuego encendido.

Muchos instructores saben lanzar la red, pero no saben llevarla a la orilla. Estudian durante meses, la persona está convencida, pero nadie la invita a decidir. Y una red que nunca se recoge termina vacía.

LLEVAR A LA ORILLA NO ES ARRASTRAR A LA FUERZA. Es acompañar a la persona, paso a paso, hasta donde Jesús la espera.

1. EL LLAMADO COMO UNA INVITACIÓN DE AMOR, NO UNA PRESIÓN

Dios llama porque ama: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3). Y Pablo describe su propio llamado así: “Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:20). Un ruego no es una orden.

El llamado no es un truco para “cerrar” una venta. Es darle a la persona la oportunidad de responder a lo que Dios ya está haciendo en su corazón. Quien convence es el Espíritu Santo (Juan 16:8); nosotros solo abrimos la puerta.

Una invitación de amor…Una presión…
Respeta la libertad de la personaBusca una respuesta a cualquier precio
Se basa en lo que la persona ya entendióPide decisiones sobre temas que aún no conoce
Deja espacio para pensar y orarExige una respuesta inmediata
Usa palabras claras y tranquilasUsa culpa, miedo o urgencia artificial
Sigue amando si la respuesta es “todavía no”Se enfría o se aleja si la respuesta es “no”

Callar también puede ser una falta de amor. Si la persona ya entendió una verdad y nunca la invitamos a vivirla, la dejamos sola frente a su decisión.

Importante: no invitamos a la persona a hacer algo por nosotros, sino a responder a Jesús, que ya la está llamando.

2. CUÁNDO HACER UN LLAMADO

Felipe escuchó al eunuco, le explicó Isaías y le anunció a Jesús. Entonces fue el propio eunuco quien preguntó: “Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?” (Hechos 8:36). Hay momentos en que la persona misma abre la puerta. El instructor atento sabe reconocerlos.

No hace falta esperar al final del curso. Cada estudio puede terminar con una pequeña invitación relacionada con lo que se aprendió ese día.

SeñalLo que puede indicarPosible llamado
Hace preguntas prácticas: “¿Y cómo se hace eso?”Ya está pensando en aplicarlo“¿Te gustaría intentarlo esta semana?”
Se emociona o guarda silencio después de un textoEl Espíritu está tocando su corazón“¿Quieres que oremos por esto ahora?”
Dice “esto tiene sentido” o “nunca lo había visto así”Hay convicción“Si Dios te lo muestra así, ¿qué te gustaría hacer?”
Cuenta cambios que ya está haciendoHa empezado a decidirReconoce el paso y propone el siguiente
Pregunta por la iglesia o el bautismoEstá lista para avanzarPresenta el bautismo con claridad

Momentos poco adecuados: cuando la persona está enojada, muy cansada, en medio de una crisis fuerte o cuando todavía no ha entendido el tema. En esos casos, primero acompaña y explica.

Una pregunta sencilla para cerrar cada estudio: “De lo que vimos hoy, ¿qué te gustaría poner en práctica?”

Importante: el mejor momento para un llamado es cuando la persona ya entendió y su corazón ya respondió. Nuestra tarea es ponerlo en palabras.

3. LLAMADOS PROGRESIVOS: ASISTIR, ORAR, GUARDAR EL SÁBADO, DEJAR UN HÁBITO, BAUTIZARSE

Dios guía paso a paso: “La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18). Nadie sube una escalera de un salto; se sube peldaño a peldaño.

Cada pequeño “sí” prepara el siguiente. Quien ya decidió orar, asistir y descansar en sábado llega al bautismo con naturalidad, no como un salto al vacío.

PasoCuándo proponerloCómo invitar
1. OrarDesde los primeros estudios“¿Te gustaría orar tú hoy al terminar? Puede ser una frase sencilla”
2. Leer la Biblia cada díaCuando ya disfruta los estudios“¿Qué te parece si esta semana lees un capítulo de Juan cada día?”
3. Asistir a la iglesiaCuando hay confianza con el instructor“Este sábado tenemos un programa especial. ¿Me acompañas? Te paso a buscar”
4. Guardar el sábadoDespués de estudiar el tema del sábado“Dios te invita a un día con Él. ¿Te gustaría empezar este viernes al ponerse el sol?”
5. Dejar un hábitoCuando la persona lo menciona o lo estudia“¿Quieres que pidamos juntos a Dios la victoria sobre esto?”
6. BautizarseCuando ya ha aceptado a Cristo y las verdades básicas“¿Te gustaría entregar tu vida a Jesús en el bautismo?”

Cuando la persona da un paso, celébralo. “Me alegra mucho que hayas orado tú hoy.” Reconocer cada avance da fuerza para el siguiente.

Cuando dice “todavía no”, no retrocedas en la amistad: pregunta qué la detiene y sigue estudiando.

Importante: un sí pequeño hoy vale más que un gran sí forzado que no dura.

4. CÓMO PRESENTAR EL BAUTISMO BÍBLICO

Jesús mismo fue bautizado, “y luego que fue bautizado, subió del agua” (Mateo 3:16). Y antes de ascender, mandó: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).

Presenta el bautismo como una celebración, no como un examen ni un trámite. Es el día en que la persona dice públicamente: “Pertenezco a Jesús.”

PreguntaRespuesta bíblica
¿Qué significa?Morir a la vida antigua y nacer a una vida nueva con Cristo (Romanos 6:3-4)
¿Cómo se hace?Por inmersión, como una sepultura: Jesús “subió del agua” (Mateo 3:16; Colosenses 2:12)
¿Quién puede bautizarse?Quien cree, se arrepiente y decide seguir a Jesús (Marcos 16:16; Hechos 2:38)
¿Qué recibo?El perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38)
¿Es necesario?Jesús lo mandó y lo vivió como ejemplo (Mateo 28:19; Juan 3:5)
¿Debo estar perfecto antes?No. El bautismo es un comienzo, no una graduación (Hechos 22:16)
¿Me uno a una iglesia?Sí. El bautismo nos une al cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13; Hechos 2:41)

Una forma sencilla de hacer la invitación:

  1. Lee Hechos 8:35-38 con la persona.
  2. Pregunta: “¿Qué crees que sintió el eunuco al salir del agua?”
  3. Recuerda lo que ya ha aceptado: “Has aprendido a confiar en Jesús, a orar, a descansar en sábado…”
  4. Invita con claridad: “¿Te gustaría dar este paso y bautizarte?”
  5. Si responde que sí, ora con ella y agradece a Dios. Si duda, pregunta: “¿Qué te gustaría tener claro antes de decidir?”

Importante: el bautismo no es la meta final del instructor, sino la puerta de entrada a una vida con Jesús y con su iglesia.

5. ACOMPAÑAR LUCHAS, TEMORES Y DECISIONES FAMILIARES

Jesús no ocultó que seguirle tendría un costo: “Los enemigos del hombre serán los de su casa” (Mateo 10:36). Pero también prometió: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5). Quien decide seguir a Cristo necesita a alguien a su lado.

Cerca de la decisión suelen aparecer las luchas más fuertes. No es señal de que algo va mal: es parte del camino. El instructor no las resuelve todas, pero no deja a la persona sola.

Lucha o temorCómo acompañar
“No soy digno” / “Tengo que mejorar primero”Recuérdale que Jesús recibe a los pecadores (Lucas 15:2) y que el cambio viene después de entregarse, no antes
“Tengo miedo de fallar después”“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará” (Filipenses 1:6). Preséntale a la iglesia como su familia de apoyo
Trabajo en sábadoOren juntos, busquen opciones y ayuda práctica para hablar con el empleador. Comparte testimonios de quienes lo lograron
Un hábito difícil (tabaco, alcohol, otro)Ofrece acompañamiento cercano, oración diaria y, si es necesario, ayuda profesional o un programa de la iglesia
La familia se oponeAnima a honrar a los padres y al cónyuge con respeto (Efesios 6:2). Ofrece visitar a la familia y ora por ellos
Situación de pareja sin regularizarTrátala con discreción y busca el consejo del pastor para dar los pasos adecuados
Miedo a hablar en público o a la ceremoniaExplícale cada detalle del bautismo y enséñale el lugar antes

En las decisiones familiares, nunca pongas a la persona contra su familia. El evangelio une y sana. Una actitud respetuosa del nuevo creyente puede abrir el corazón de los suyos con el tiempo (1 Pedro 3:1-2).

Importante: la persona debe saber que no tomará esta decisión sola; Dios y su nueva familia en la fe la acompañan.

6. PREPARACIÓN PRÁCTICA PARA EL BAUTISMO

El día de Pentecostés, “los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:41-42). Hubo decisión, bautismo y continuidad.

Una buena preparación da seguridad a la persona y evita sorpresas. Organízala en tres momentos:

Antes del bautismo

  • Repasa las creencias fundamentales y aclara las dudas que queden.
  • Habla con el pastor para que conozca a la persona y fije la fecha.
  • Explica el voto bautismal con calma, pregunta por pregunta.
  • Preséntale a algunos hermanos que serán su apoyo; si es posible, asigna un padrino o madrina espiritual.
  • Invita a su familia y amigos, con cariño y sin presión.

El día del bautismo

  • Explica cómo será la ceremonia: dónde se cambia, quién lo bautiza y cómo será la inmersión.
  • Recuérdale traer una muda de ropa, toalla y lo necesario para después.
  • Llega antes, acompáñala y ora con ella.
  • Haz que se sienta celebrada: una tarjeta, una Biblia, unas palabras de bienvenida.

Después del bautismo

  • Continúa visitándola y estudiando con ella en las semanas siguientes.
  • Ayúdale a integrarse en un grupo pequeño y en la Escuela Sabática.
  • Invítala a servir según sus dones.
  • Anima a que ella también comparta su fe: el pescado se convierte en pescador.

Importante: el bautismo no cierra el estudio bíblico; abre una nueva etapa de discipulado.

ACTIVIDAD PRÁCTICA: “HASTA LA ORILLA”

En parejas: uno será el instructor y el otro el interesado.

  1. El interesado elige al azar una tarjeta con su situación: está listo para bautizarse; tiene miedo de fallar; trabaja en sábado; su familia se opone; o no se siente digno.
  2. El instructor dirige un cierre de estudio de 8 minutos sobre Hechos 8:26-39.
  3. Debe detectar la señal del interesado y hacer un llamado adecuado: pequeño o directo, según el caso.
  4. Si el interesado expresa una lucha, el instructor la acompaña con un texto bíblico y una oración.
  5. Si el interesado acepta, el instructor explica en 2 minutos los siguientes pasos hacia el bautismo.
  6. Cambien de rol.

Evalúen juntos:

  • ¿El llamado fue claro o quedó confuso?
  • ¿Me sentí invitado o presionado?
  • ¿El instructor reconoció mi señal y mi lucha?
  • ¿Usó la Biblia para presentar el bautismo?
  • ¿Oramos juntos?
  • ¿Qué mejoraríamos la próxima vez?

DESAFÍO DE LA SEMANA: “RECOGE LA RED”

Esta semana, haz al menos un llamado claro y amoroso en uno de tus estudios.

Antes del estudio:

  • Oré por la persona por su nombre y pedí sabiduría para invitar.
  • Revisé qué pasos ya ha dado y cuál es el siguiente.
  • Preparé la frase exacta de mi invitación.
  • Elegí uno o dos textos bíblicos para el llamado.

Después del estudio:

  • ¿Hice la invitación con claridad?
  • ¿Respeté su respuesta, fuera sí, todavía no o no?
  • ¿Oramos juntos por la decisión?
  • ¿Anoté sus luchas para seguir acompañándola?
  • Si dijo que sí, ¿hablé con el pastor para los siguientes pasos?

Comparte tu experiencia con el grupo en la próxima clase: qué llamado hiciste, cómo respondió la persona y qué aprendiste.

Conclusión: Jesús espera en la orilla

Cuando los discípulos llegaron a tierra con la red llena, Jesús ya tenía el fuego encendido y les dijo: “Venid, comed” (Juan 21:12). La pesca no terminaba en la barca, sino en la orilla, con Él.

Llevar a la orilla es invitar con amor y sin presión, reconocer el momento oportuno, proponer pasos pequeños, presentar el bautismo con la Biblia, acompañar las luchas y preparar a la persona para su nueva vida.

No arrastramos la red con nuestras fuerzas: la traemos con Jesús hasta donde Él espera. “El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven” (Apocalipsis 22:17).


REVISA EL ESPACIO DE LOS PESCADORES

Los Pescadores

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *