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UN MAL CONSEJO
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“Pero el rey les respondió con brusquedad: rechazó el consejo que le habían dado los ancianos, y siguió más bien el de los jóvenes. Les dijo: «Si mi padre les impuso un yugo pesado, ¡yo les aumentaré la carga! Si él los castigaba a ustedes con una vara, ¡yo lo haré con un látigo!»”(1 Reyes 12:13-14 NVI)

padre_e_hijo-021El rey Roboán, hijo de Salomón, hijo de David, perdió casi todo su reino por no escuchar un consejo oportuno, por despreciar el consejo sabio de ancianos con experiencia. La historia bíblica cuenta que toda la asamblea de Israel se pusieron delante de él  y le dijeron: “—Su padre nos impuso un yugo pesado. Alívienos usted ahora el duro trabajo y el pesado yugo que él nos echó encima; así serviremos a Su Majestad”.[1] El joven rey pidió tiempo y recurrió al consejo de los ancianos que habían servido en el trono de su padre, y ellos le respondieron así: “—Si Su Majestad se pone hoy al servicio de este pueblo —respondieron ellos—, y condesciende con ellos y les responde con amabilidad, ellos le servirán para siempre”.[2] Sin embargo, Roboán rechazó los consejos de los ancianos, y se inclinó por las sugerencias de noveles príncipes, y a eso le sumó despreció y arrogancia. El resultado de sus decisiones, fue calamitoso, porque algunas semanas después, el rey “envió a Adonirán para que supervisara el trabajo forzado, pero todos los israelitas lo mataron a pedradas. ¡A duras penas logró el rey subir a su carro y escapar a Jerusalén! Desde entonces Israel ha estado en rebelión contra la familia de David”.[3] Casi lo pierde todo, a no ser que la tribu de Judá se quedó con él por amor a su padre Salomón y su abuelo David.

Roboán no actuó así inocentemente, porque él sabía de la autoridad que la experiencia daba a los ancianos. En su tiempo “al hombre viejo se le debía honor (Lv. 19:32, Lam. 5:12), tanto era así que estaba establecido que si un joven quería hablar, debía esperar hasta que terminara de hablar el hombre viejo. Por eso Job tuvo que esperar que terminaran de hablar sus tres amigos para luego hablar él. La razón era que sus tres amigos eran más viejos que él (Job 32:4). Los hombres viejos eran los consejeros ideales. El rechazo del consejo de los ancianos y la aceptación del consejo de los jóvenes, podía llevar al fracaso a un gobernante… El valor de sus consejos era muy bien reconocido, a tal punto que la ausencia del consejo de los ancianos era un indicador de que el fin de la sociedad estaba cerca (Ez. 7:26)”.[4]

Que gran enseña podemos recibir este día, la de consultar con las personas de más experiencia y valorar las enseñanzas que nos brindan. No hay peor desacierto para un joven que despreciar el consejo de una persona mayor, que enseña en base a las experiencias que ha vivido. Recorrer la vida, es someterse a diferentes pruebas y obstáculos, y éstos son más difíciles en los primeros años de existencia, es decir, la juventud anda en desventaja frente a las tentaciones, dificultades y decisiones que debe tomar, porque les falta experiencia, privilegio de los que más vivieron. Por eso Moisés escribió: “Ponte de pie en presencia de los mayores. Respeta a los ancianos. Teme a tu Dios. Yo soy el SEÑOR”.[5]

Mi amigo (a), un buen consejo te puede librar de muchas dificultades, y los buenos consejos están en los labios de personas sabias, es decir, que más vivieron. Tú puedes encontrar esas personas sabias en tus padres, en tus líderes de iglesia y en amigos cristianos con experiencia, que sabes que te aprecian y aprecian a tu familia. Nunca tomes una decisión en base a lo que conoces o lo que sabes, y peor en base al consejo de personas sin experiencia, que quizás están más confundidos que tú, por eso Jesús dijo: “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?”.[6]

Entonces, ¿quieres librarte de caer en los huecos de la vida?, ¡claro que sí!, por eso busca un buen consejo, sujétate en la experiencia de personas que vivieron más que tú, que teman a Dios, porque que tienen muchas salidas que tú no conoces.

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

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[1] 1 Reyes 12:4 NVI

[2] 1 Reyes 12:7 NVI

[3]  1 Reyes 12:18-19 NVI

[4] Alonzo Ramírez, «Capítulo 2: La Función Bíblica del Anciano», en Manual de Capacitación de Ancianos Gobernantes y Diáconos (San José, Costa Rica: CLIR, 2010), 47.

[5] Levítico 19:32 NVI

[6] Lucas 6:39 NVI

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