«… según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre…» (1 Pedro 1:2 NVI)

En medio del gran conflicto final, Satanás hará todo lo posible por detener el avance de la obra de Dios, apartarnos de la misión para la cual existimos y conseguir que los cristianos dirijan su mirada hacia cualquier asunto que los lleve a descuidar su preparación para el cielo. La crisis final está cerca, a las puertas. ¿Acaso no le conviene al enemigo mantenernos distraídos y entretenidos para enfriar nuestra fe?
Por estos días, como viene ocurriendo cada cierto tiempo, el enemigo está introduciendo entre el pueblo de Dios toda clase de errores acerca de la persona y la obra del Espíritu Santo, con el propósito de obstaculizar su labor. Lo hace porque el Espíritu Santo confirma en el corazón del pecador la salvación provista por Cristo. Cuando él habita en la vida del cristiano, Satanás es vencido y su dominio queda sometido al poder de Dios.
Sin embargo, cada vez que Satanás ataca alcanza cierto éxito, porque encuentra a muchos cristianos que han dado «vacaciones» a su Biblia, han descuidado su preparación para el cielo y llevan una vida que apenas se diferencia de la del mundo secular. Por eso necesitamos un verdadero reavivamiento y una reforma profunda en nuestras vidas, algo que solo es posible mediante la presencia y la obra del Espíritu Santo.
¿Cómo está tu preparación para el cielo, apreciado(a) compañero(a) de fe? ¿Qué te dijo hoy el Señor? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que descuidaste tu identidad profética? Y, ante los recientes ataques contra esta verdad bíblica, ¿sabes realmente quién es el Espíritu Santo? Las siguientes citas de Elena de White pueden resultar oportunas para fortalecer nuestra confianza en la tercera persona de la Divinidad:
Su obra:
“…consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira. Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder
sobre la mente. Induciendo a los hombres a adoptar normas falsas, tuerce el carácter. Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo subyuga a sí mismo a sus escogidos” (Deseado de todas las gentes, 624, 625).
“El Espíritu Santo es el representante de Cristo, pero despojado de la personalidad humana e independiente de ella. Estorbado por la humanidad, Cristo no podía estar en todo lugar personalmente. Por lo tanto, convenía a sus discípulos que fuese al Padre y enviase el Espíritu como su sucesor en la tierra. Nadie podría entonces tener ventaja por su situación o su contacto personal con Cristo. Por el Espíritu, el Salvador sería accesible a todos. En este sentido, estaría más cerca de ellos que si no hubiese ascendido a lo alto. (Deseado de todas la gentes, 622, 623)
Tiene su propia personalidad y divinidad:
“El espíritu Santo tiene una personalidad, de los contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios” (El evangelismo, 447 – comentario e Elena de White de Romanos 8:16)
“Necesitamos reconocer que el Espíritu Santo, que es tanto una persona como el propio Dios…” (El evangelismo,447)
“El Padre es toda la plenitud de la Divinidad corporalmente, y es invisible para los ojos mortales… El Hijo es toda plenitud de la Divinidad manifestada. La Palabra de Dios declara que él es «la imagen misma de su sustancia» (Heb. 1: 3)… El Consolador que Cristo prometió enviar después de ascender al cielo, es el Espíritu en toda la plenitud de la Divinidad, poniendo de manifiesto el poder de la gracia divina a todos los que reciben a Cristo y creen en él como un Salvador personal. Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo (Special Testimonies, Serie B, Nº 7, págs. 62, 63. Año 1905 – También en el Evangelismo, 446)
Son tres:
“El pecado podría ser resistido y vencido únicamente por la poderosa intervención de la tercera persona de la Divinidad” (El Deseado de todas las gentes, 625)
“El príncipe del poder del mal puede ser mantenido en jaque únicamente por el poder de Dios en la tercera persona de la Divinidad, el espíritu Santo” (El evangelismo, 448)
Mi compañero(a) de fe, la Biblia y citas de Elena de White, nos permiten conocer y reflexionar sobre la identidad del Espíritu Santo. De este modo, estaremos preparados para afrontar la crisis final, la cual estará precedida por ataques directos contra nuestras creencias fundamentales, y esto incluye a la Tercera Persona de la Trinidad.///////.

Desde mi rincón de poder y un poquito antes del retorno de Cristo…
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Amen Dios los bendiga mis hermanos en cristo desde suiza un saludo pido oren por mi mi familia y mis hermanos de la fe
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