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GRACIA Y PAZ
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“Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz” (Gálatas 1:3 NVI)

Cuando leas este tercer versículo del capítulo uno de Gálatas, no lo tomes como una simple frase de cortesía, un saludo introductorio o un encabezado que hace más elegante el inicio de la carta. ¡No! El Señor jamás se detiene en expresiones vanas. Su Palabra es sustancial y lleva en sí misma aquello que nombra. Por eso, ninguna expresión de Dios queda sin sentido ni sirve de adorno, porque su Palabra es restauración y vida, como su Creador. Cuando Él dijo “haya luz”, fue la luz, y así sucedió en toda la creación: Él dijo, y existió. Entonces, si la Palabra de Dios te dice “gracia y paz”, así tiene que ser.

Estas palabras son la palabra creadora que te trae personalmente la gracia y la bendición de la paz de Dios, una paz que sobrepasa todo entendimiento humano. En los momentos de aflicción, de tormento o de indecisión, tenemos esta seguridad: “… la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres”,[1] y esta promesa: “La paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.[2]

“Gracia y paz” es para nosotros como las palabras que Cristo le dijo a aquella mujer: “Tus pecados quedan perdonados”,[3] “vete en paz”,[4] y confirma a Jesucristo como la fuente de perdón y consuelo en medio de la adversidad. “No hay otro fundamento para la paz. La gracia de Cristo, aceptada en el corazón, vence la enemistad, apacigua la lucha y llena el alma de amor. El que está en armonía con Dios y con su prójimo no sabrá lo que es la desdicha. No habrá envidia en su corazón ni su imaginación albergará el mal; allí no podrá existir el odio. El corazón que está de acuerdo con Dios participa de la paz del cielo y esparcirá a su alrededor una influencia bendita. El espíritu de paz se asentará como rocío sobre los corazones cansados y turbados por la lucha del mundo”.[5]

“Gracia y paz” a mis colegas que están sufriendo; “gracia y paz” a mis colegas que siguen en la lucha; “gracia y paz” a mis administradores, que tienen que tomar decisiones y soportar todo tipo de tempestades; “gracia y paz” a mis hermanos que cada día se esfuerzan por ser fieles; “gracia y paz” a todo aquel que lee esta meditación y está pasando por la angustia más grande. ¡“GRACIA Y PAZ”!, porque así lo asegura la Palabra de Dios.///////.

Desde mi rincón de poder y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Tito 2:11 RVA

[2] Juan 14:27 RVA

[3] Lucas 7:48 NVI

[4] Lucas 7:50 NVI

[5] La gracia maravillosa, cap: La paz restauradora

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