GRÁBAME COMO UN SELLO
«Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor, como la muerte; el celo, inconmovible como el sepulcro. Como llama divina es el fuego ardiente del amor. Ni las muchas aguas pueden apagarlo, ni los ríos pueden extinguirlo. Si alguien ofreciera todas las riquezas que posee a cambio del amor, solo conseguiría el desprecio» (Cantares 8:6,7)

Hoy, al mirar estos 25 años de matrimonio contigo, Evelyn, no puedo hacerlo sin volver a esta verdad eterna: el amor verdadero no es frágil ni momentáneo; es tan definitivo como la muerte, tan profundo que no se negocia, no se reemplaza y no se extingue. Así lo declara Cantares, y así lo hemos aprendido caminando juntos.
Este pasaje no habla de un amor superficial ni meramente emocional. Habla de un amor sellado, grabado en lo más profundo del ser. Un amor que no se limita al cuerpo —porque lo físico se cansa—, sino que se extiende a la mente y las emociones, donde todo puede renovarse, sanar y trascender. Por eso el amor que describe la Escritura no se apaga: porque es pleno. Y solo lo pleno puede resistir el paso del tiempo.
Con los años hemos comprendido que el amor humano, por sí solo, es insuficiente. Por eso, sin darnos cuenta, hemos ido más allá de amar “como podemos”, para intentar amar como Dios nos ama: con paciencia, con propósito, con renuncia, con perdón y con esperanza. No siempre perfecto, pero siempre dispuesto a crecer.
Hoy quiero agradecerte, Evelyn, por tu paciencia constante, por tu compañía incondicional, y por tu manera silenciosa —pero firme— de ayudarme a ser mejor cada día. Gracias por cada ocasión en que te has postergado a ti misma para fortalecer el ministerio que Dios nos confió, se que has llorado en silencio cuando mirabas a tus sueños volar en el viento. Por eso, después de más de 20 años de servicio pastoral, puedo decir con claridad que nada de lo que he hecho habría sido posible sin tu entrega, tu fe y tu apoyo. Ahora, estoy listo para velar y acompañar tus desafíos.
Gracias también por nuestros tres hijos. A través de ellos he aprendido a amar de una manera más sensible, más humilde y más real. Me han enseñado que el amor no solo se predica, se vive… y se aprende cada día en casa.
Hoy no te prometo infalibilidad, pero sí te pido que me permitas acompañarte un trecho más del camino. En ese tiempo quiero demostrarte que he aprendido lecciones, que sigo creciendo y que mi amor por ti también se renueva.
Celebramos bodas de plata, sí. Pero más allá de los años, mi anhelo más profundo no es solo llegar juntos hasta aquí, sino llegar juntos al final de la historia, cuando Jesús regrese. Porque de nada habría servido cuidar de la iglesia o del ministerio si pierdo a mi familia, si te pierdo a ti. Mi mayor oración es celebrar contigo, con nuestros hijos, las bodas de la salvación.
Y así, parafraseando al poeta bíblico, puedo decirte hoy:
«Nuestro amor está sellado en el corazón y en la vida.
Es un amor fuerte, firme, inconmovible.
Ni las muchas aguas de las pruebas lo han apagado,
ni los ríos del tiempo lo han extinguido.
Y nada en este mundo podría comprarlo,
porque es un amor que nació en Dios
y en Dios no tiene fin»
Nos vemos en el sitio de siempre, porque hay más palabras que recitar:


Muchas felicidades a la parejita. Que Dios siga acompañando el resto de sus vidas.
Muchas felicidades que hermosa dedicatoria que el señor los siga bendiciendo
Qué bellas palabras de vida pastor»Un aplauso a su amor que ha sabido bailar con la vida. «Su amor es un tesoro que brilla más que la plata. ¡Felicidades felicidades. Siempre juntos hasta la eternidad! «Dios bendiga a los frutos de su Amor»🌷✨️🕊🙌🏻mil!!
Qué bellas palabras de vida pastor»Un aplauso a su amor que ha sabido bailar con la vida. «Su amor es un tesoro que brilla más que la plata. ¡Felicidades felicidades. Siempre juntos hasta la eternidad! «Dios bendiga a los frutos de su Amor»🌷✨️🕊🙌🏻