“Reconoce en tu corazón que, así como un padre disciplina a su hijo, también el SEÑOR tu Dios te disciplina a ti” (Deuteronomio 8:5 NVI) Hace dos años atrás, uno de
“Sobre todas las cosas amo tus mandamientos, más que el oro, más que el oro refinado” (Salmos 119:127 NVI) Conocía el oro solo en imágenes, nunca había estado en contacto con