“El que es justo obtiene la vida; el que persigue el mal se encamina a la muerte” (Proverbios 11:19).[1] La raza humana, al haber permitido el ingreso del pecado
“Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado” (Salmos 51:2 NVI) El término “pecado” es muy común en los ámbitos bíblicos. Incluso, creo yo, es la primera palabra que