“No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno” (Juan 17:15 NVI) Es inevitable que un hijo de Dios, comprometido con su causa y dispuesto
“Cuando los de Judá se enteren de todas las calamidades que pienso enviar contra ellos, tal vez abandonen su mal camino y pueda yo perdonarles su iniquidad y su