“Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo
“Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo
“Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo
“Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo
«El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias» (Salmos 28:7 NVI).
En el libro de Apocalipsis, específicamente en el mensaje a la iglesia de Esmirna, aparece una verdad transcendental que marca una línea divisoria entre los verdaderos cristianos y los
“Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo” (Efesios 6:11 NVI). La aptitud positiva y el entusiasmo son importantes, pero nadie obtiene la
“… ¿Quién los ha hechizado a ustedes, ante quienes Jesucristo crucificado ha sido presentado tan claramente? (Gálatas 3:1 NVI)” La frase “Cristo crucificado” no es solamente una frase romántica, es más
“No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano” (Gálatas 2:21 NVI) Te preguntaste alguna vez, ¿qué sería de tu vida