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TEMA 5 · UN PUEBLO CON UN MENSAJE
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Texto clave:

«Entonces se me ordenó: “Tienes que volver a profetizar acerca de muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”» (Apocalipsis 10:11, NVI).

Objetivo:

Conocer cómo aquel pequeño grupo de creyentes llegó a formar la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y aceptar que su misión profética también es la nuestra hoy.


Introducción: después de comer el rollo

En Apocalipsis 10, Juan come el rollo. Es dulce en la boca y amargo en el vientre (Tema 3). Pero el capítulo no termina en el chasco. Termina con una orden: «Tienes que volver a profetizar».

Dios no dejó a aquel grupo llorando. Lo llevó a la luz del santuario, el sábado y los tres ángeles (Tema 4), y luego le encargó llevar ese mensaje al mundo. Hoy cerramos la serie con la pregunta más importante: ¿qué hacemos nosotros con esta historia?


1. De un puñado a un pueblo organizado

Después de 1844, quienes aceptaron el santuario y el sábado eran muy pocos, apenas unas decenas a finales de la década. No tenían templos, ni dinero, ni organización. Tenían la Biblia, oración y convicción.

FechaLugarAcontecimiento
20-21 de abril de 1848 (y hasta 1850)Rocky Hill, Connecticut (primera)Primera de las conferencias sabáticas. Estudian juntos y unifican sus creencias (Tema 4)
Julio de 1849Middletown, ConnecticutJaime White publica el primer número de The Present Truth (La verdad presente), el primer periódico del grupo
Noviembre de 1850Paris, MainePrimer número de la Advent Review and Sabbath Herald, que hoy se sigue publicando como Adventist Review
Noviembre de 1855Battle Creek, MíchiganEl centro de la obra y la imprenta se trasladan a Battle Creek
1 de octubre de 1860Battle Creek, MíchiganSe adopta el nombre «Adventistas del Séptimo Día»
21 de mayo de 1863Battle Creek, MíchiganSe organiza la Asociación General: unos 3.500 miembros y 125 iglesias. Su primer presidente fue John Byington
15 de septiembre de 1874Boston → SuizaJ. N. Andrews zarpa como primer misionero oficial al extranjero

El nombre resume el mensaje:

  • «Adventistas»: esperamos la segunda venida de Cristo.
  • «del Séptimo Día»: adoramos al Creador guardando su sábado.

En 1848, Elena G. de White animó a Jaime White a empezar a imprimir un pequeño periódico. Le dijo que, aunque comenzaría en pequeño, sería como rayos de luz que llegarían a dar la vuelta al mundo. En aquel momento parecía imposible.


2. Un mensaje para todo el mundo

La orden de Apocalipsis 10:11 tiene un alcance mundial: «muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes». Es el mismo alcance del primer ángel: «Luego vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, y que llevaba el evangelio eterno para anunciarlo a los que viven en la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo» (Apocalipsis 14:6, NVI).

Y es la condición que Jesús puso antes de su regreso: «Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Mateo 24:14, NVI).

Aquel grupo que en 1844 no llegaba a un centenar es hoy una iglesia de más de 24 millones de miembros en todo el mundo (finales de 2025). La profecía se sigue cumpliendo, pero la tarea aún no ha terminado.


3. Un pueblo con identidad profética

Ser un «pueblo profético» no significa sentirnos mejores que otros. Significa saber quiénes somos y para qué existimos: «Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pedro 2:9, NVI).

El retrato del pueblo de Dios en el tiempo del fin es claro: «¡En esto consiste la perseverancia de los santos, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles a Jesús!» (Apocalipsis 14:12, NVI).

  • Obedecen los mandamientos de Dios: incluido el sábado.
  • Se mantienen fieles a Jesús: Cristo en el centro de todo.

Una identidad profética sin Jesús se vuelve orgullo. Una fe en Jesús sin identidad profética pierde su rumbo. Dios nos llama a las dos cosas.


4. ¿Por qué recordar 1844 cada octubre?

  1. Para no olvidar cómo nos ha guiado Dios. La historia no es nostalgia, es fe en un Dios que conduce a su pueblo.
  2. Para entender nuestro tiempo. Desde 1844 vivimos la etapa final del ministerio de Cristo en el santuario celestial.
  3. Para recuperar la urgencia. Los pioneros vendieron cosechas para anunciar a Cristo. ¿Qué estamos dispuestos a dejar nosotros por la misión?
  4. Para renovar la esperanza. El chasco no canceló la promesa. Jesús viene.

«Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá» (Habacuc 2:3, NVI).


5. Tu lugar en la historia

La orden «Tienes que volver a profetizar» no es solo para pastores o evangelistas. Hoy se cumple cuando:

  • Estudias la Biblia con el mismo amor que Guillermo Miller (Tema 1).
  • Confías en la Palabra profética aunque no lo entiendas todo (Tema 2).
  • No sueltas la mano de Dios en medio de tus chascos (Tema 3).
  • Caminas en la luz del santuario, el sábado y los tres ángeles (Tema 4).
  • Compartes el mensaje con tu familia, tus vecinos y tus compañeros (Tema 5).

Preguntas para el grupo

  1. ¿Qué te sorprende más del crecimiento del movimiento, de unas decenas a más de 24 millones?
  2. ¿Qué significa para ti el nombre «Adventista del Séptimo Día»?
  3. ¿Cómo podemos vivir nuestra identidad profética sin caer en el orgullo?
  4. ¿Qué te enseñó esta serie sobre cómo Dios guía a su pueblo?
  5. ¿A quién podrías compartirle esta semana lo que has aprendido?

Llamado final

En octubre de 1844, un grupo de creyentes miró al cielo esperando a Jesús, y no llegó. Lloraron, pero no se rindieron. Abrieron de nuevo la Biblia, y Dios convirtió su chasco en luz y su luz en misión.

Hoy, ese mensaje ha llegado hasta ti. Tú también eres parte de este pueblo profético. La pregunta ya no es solo qué pasó en 1844, sino qué harás tú con lo que sabes.

«No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada». — Elena G. de White, Life Sketches, p. 196 —.

Oración: Señor, gracias por la historia de tu pueblo y por tu fidelidad en cada paso. Hoy aceptamos tu llamado: queremos volver a profetizar, anunciar tu evangelio eterno y prepararnos para tu pronto regreso. Úsanos donde estemos. En el nombre de Jesús, amén.///////.


Bibliografía

Biblia

  • Santa Biblia, Nueva Versión Internacional (NVI). Biblica, Inc., 1999, 2015, 2022.

Elena G. de White

  • White, Elena G. de. Notas biográficas de Elena G. de White. Original: Life Sketches of Ellen G. White. Mountain View, CA: Pacific Press, 1915, p. 196 (cita final) y relato de 1848 sobre el periódico.
  • White, Elena G. de. El conflicto de los siglos. Caps. 24, «En el lugar santísimo», y 25, «La ley de Dios es inmutable». Original: The Great Controversy, 1888/1911.
  • White, Elena G. de. Joyas de los testimonios, vol. 3. Original: Testimonies for the Church, vol. 9, 1909. Sobre la misión mundial.

Fuentes primarias (inglés)

  • White, James, ed. The Present Truth. Middletown, CT, julio de 1849.
  • The Advent Review and Sabbath Herald. Paris, ME, noviembre de 1850 y siguientes.
  • «Report of General Conference of Seventh-day Adventists». Review and Herald, 26 de mayo de 1863.

Estudios históricos

  • Schwarz, Richard W. y Floyd Greenleaf. Portadores de luz: Historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Original: Light Bearers. Nampa, ID: Pacific Press, 2000.
  • Knight, George R. Nuestra identidad: origen y desarrollo. Original: Organizing for Mission and Growth: The Development of Adventist Church Structure. Hagerstown, MD: Review and Herald, 2006.
  • Knight, George R. En busca de identidad: Desarrollo de las doctrinas adventistas. Original: A Search for Identity. Hagerstown, MD: Review and Herald, 2000.
  • Oficina de Archivos, Estadísticas e Investigación de la Asociación General. Seventh-day Adventist World Statistics 2025, en adventistatlas.org.

La serie completa: «1844: DULCE Y AMARGO«

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