“Luego añadió Jesús, dirigiéndose a la multitud: —Cuando ustedes ven que se levanta una nube en el occidente, en seguida dicen: “Va a llover”, y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, dicen: “Va a hacer calor”, y así sucede. ¡Hipócritas! Ustedes saben interpretar la apariencia de la tierra y del cielo. ¿Cómo es que no saben interpretar el tiempo actual?” (Lucas 12:54-56 NVI)
Hay una frase, al final de los versículos que elegimos para hoy, que necesita un momento de reflexión: “interpretar el tiempo actual”. Si bien es cierto, que la llamada de atención era en torno a las señales de la mesianidad de Jesús, que sus coterráneos no lograron distinguir, y los llevó a despreciar la salvación que para ellos era dado, porque “a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”,[1] esta última frase, lleva un mensaje que necesitamos entender, para que reconozcamos los tiempos finales y que nos percatemos que no estamos en oscuridad “para que ese día (Cristo) los sorprenda como un ladrón”.[2]
Los tiempos tienen que ser analizados, entonces esta pregunta también se aplica para nosotros: ¿Cómo es que no saben interpretar el tiempo actual? A veces nos entretenemos haciendo muchas cosas, y hasta en la lista de prioridades figuran acciones que tienen que ver con el avance de nuestra misión cristiana, pero la misión avanza y nuestro raciocinio de los eventos finales, mengua. Es decir, nos acercamos más a nuestras metas, pero nos alejamos de la Patria Celestial. Quizás, muchos de nosotros, miramos los tiempos pero no lo interpretamos.
La palabra “interpretar” en griego es “dokimazo”, que también puede ser traducido como: “probar, verificar, examinar antes de la aprobación, llevar a juicio, evaluar o discernir”.[3] Jesús claramente enseñó que la única forma de reconocer que la salvación había llegado a través de Él, era “probando, verificando, examinando, pensando con juicio, evaluando o discerniendo” el transcurrir de los eventos a través del tiempo. De la misma forma, sabiendo que nuestra Salvación está cerca, no debemos quedarnos inmovilizados por los eventos que van desfilando frente a nuestros ojos, sino que debemos analizarlos cuidadosamente, porque el tiempo debe ser interpretado.
Debemos considerarnos afortunados porque somos testigos de muchos eventos que garantizan el cumpliendo de los planes divinos, pero debemos sentirnos desafortunados porque no nos detenemos a examinar cada uno de ellos. Un ejemplo de esto, es la elección de un nuevo líder para la Iglesia Católica, y este suceso no debe ser considerado uno más, porque todo lo que pase en el seno de esa iglesia va afectar el mundo cristiano, e indudablemente a los que persistimos en ser fieles a la Palabra de Dios. Basta dar una leída a los capítulos 13 y 18 de Apocalipsis o los capítulos 7 y 8 de Daniel, por mencionar algunas partes de la Biblia, para saber qué fuerzas satánicas con vestiduras religiosas van a querer destruir al “Pueblo del Altísimo”. Por eso debemos interpretar los tiempos.
En referencia a este último suceso, el diario El País de España, cómo todos los medios de información en el mundo que siguieron a detalle esta elección, en una de sus noticias resume las características más sobresalientes de este nuevo líder católico: “Un papa que sonríe, que da las buenas tardes, que hace una broma apenas unos minutos después de recibir sobre sus hombros el peso entero de una Iglesia lastimada, que pide la bendición antes de darla, que es jesuita como tantos otros que
consiguieron hacer caminar de la mano la fe y el conocimiento, que vivía en un apartamento en vez de en un palacio cardenalicio y se montaba en el transporte público para ir a confortar a los enfermos y a los pobres, un papa que hace ocho años pudo serlo y dijo que pase de mí este cáliz, un papa que viene del nuevo mundo, que tiene cara de buena persona y que elige el sencillo nombre de Francisco es una oportunidad a la esperanza”.[4] Además, prosigue el comentario de este diario español, que este nuevo líder tiene una gran responsabilidad, porque “al margen de los asuntos polémicos, la Iglesia que desde este miércoles depende del papa Francisco tiene numerosos retos por delante, y todos ellos fueron abordados en los días previos al cónclave. Antes de encerrarse en la Capilla Sixtina, los cardenales parecían tener claro que la Iglesia necesita ahora un Papa fuerte, un Pontífice capaz de reformar la Curia, organizar los dicasterios (ministerios) del Vaticano para hacerlos más eficaces, limpiar la podredumbre puesta al descubierto por el caso Vatileaks, impulsar el diálogo con el islam, afrontar de una manera valiente el papel de la mujer en la Iglesia y la postura oficial ante la bioética. Como dijo el cardenal Angelo Sodano en la misa Pro Eligiendo Pontífice, ʻun pastor qu
e anuncie el evangelio y la misericordia; un buen pastor capaz de dar la vida por sus ovejasʼ”.[5] ¿Qué se viene?, definitivamente, la Iglesia Católica tiene heridas que debe sanar, y el mundo le va a dar su oportunidad, porque multitudes van en pos de ella, así fue y así será. Por eso, cada uno de estos detalles debe ser examinado.
Mis amigos (a), solamente el verdadero Pastor, Jesucristo, tiene la autoridad y el poder de guiar a su pueblo, a los pacientes santos, “los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”,[6] por estos actuales campos complicados y peligrosos. Frente a los eventos de los cuales somos testigos, pidamos a nuestro Pastor, sabiduría, para examinar los tiempos y humildad para poder hacer su voluntad. “La sabiduría te librará del camino de los malvados, de los que profieren palabras perversas, de los que se apartan del camino recto para andar por sendas tenebrosas, de los que se complacen en hacer lo malo y festejan la perversidad, de los que andan por caminos torcidos y por sendas extraviadas”,[7] y la paciencia que viene del Señor “significa salvación, tal como les escribió también nuestro querido hermano Pablo”.[8]
Lo triste de estos tiempos finales es que “hay quienes tienen la deslumbradora luz de la verdad brillando a su alrededor, y sin embargo permanecen insensibles a ella. Están encantados por el enemigo, mantenidos bajo un hechizo por su poder fascinador. No se están preparando para ese gran día que pronto ha de sobrevenir a nuestro mundo. Parecen completamente insensibles a la verdad religiosa…. Los que ven que la noche se aproxima, y también la mañana, deberían trabajar con energía incansable para despertar a sus amigos que duermen… El hecho de que disminuye rápidamente el tiempo que media entre nosotros y la eternidad debería impresionarnos profundamente. Cada día que pasa es uno menos que nos queda para completar nuestra obra de perfeccionar el carácter. Mientras muchos permanecen dormidos, y muchos desperdician las preciosas horas en descuidada indiferencia, podríamos decir en el mismo borde del mundo eterno, los que creen deben ser sobrios, deben despertar, deben ser fervientes y diligentes y velar en oración”.[9]
“Interpretemos los tiempos”, esa es la lección, no seamos indiferentes a los acontecimientos, porque llega la noche donde no podremos ver nada, solo oscuridad.
Pr. Joe Saavedra
Desde la línea de batalla y un poquito antes del retorno de Cristo…
Ubícame en la página web: www.poder1844.org o en el Facebook: http://www.facebook.com/poder1844
[1] Juan 1:11 R60
[2] 1 Th 5:4 NVI
[3] Ceslas Spicq and James D. Ernest, vol. 1, Theological Lexicon Of The New Testament (Peabody, MA: Hendrickson Publishers, 1994), 353.
[4] http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/12/actualidad/1363097315_964961.html
[5] Ibid.
[6] Apocalipsis 14:12 R60
[7] Proverbios 2:12-15 NVI
[8] 2 Pedro 3:15 NVI
[9] ¡Maranatha: El Señor Viene!, capítulo: Es tiempo de despertar.
