“Sólo habían oído decir: «El que antes nos perseguía ahora predica la fe que procuraba destruir.» Y por causa mía glorificaban a Dios” (Gálatas 1:23-24 NVI) La afirmación: “Y
“Sólo habían oído decir: «El que antes nos perseguía ahora predica la fe que procuraba destruir.» 4 Y por causa mía glorificaban a Dios” (Gálatas 1:23-24 NVI) Nadie es caso perdido
“Quiero que sepan, hermanos, que el evangelio que yo predico no es invención humana. No lo recibí ni lo aprendí de ningún ser humano, sino que me llegó por
“¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de
“Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, sino
“Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre…” (Gálatas 1:4 NVI) Esta frase: “Jesucristo dio su vida por
“Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz” (Gálatas 1:3 NVI) Cuando leas este tercer versículo del capítulo uno del libro de Gálatas, no lo consideres
“Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humanas, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muertos…” (Gálatas 1:1 NVI) El apóstol Pablo tenía la convicción