Texto de estudio
“Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron” (1 Corintios 15:20, NVI).

La expresión “Cristo… como primicias de los que murieron” encierra una de las declaraciones más poderosas acerca de la resurrección. Pablo no se limita a afirmar que Jesús volvió a vivir. Al llamarlo “primicias”, declara que su resurrección constituye el comienzo de una cosecha mayor, la garantía de que la muerte será vencida también en todos los que pertenecen a Cristo.
Para comprender plenamente la metáfora, debemos examinar la palabra original, su trasfondo bíblico y el argumento dentro del cual aparece.
1. El problema que Pablo enfrentaba en Corinto
La Primera Carta a los Corintios fue escrita a una iglesia ubicada en un ambiente profundamente influido por la cultura grecorromana. Algunos creyentes aceptaban que Cristo había resucitado, pero negaban que los muertos pudieran resucitar corporalmente:
“Ahora bien, si se predica que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de ustedes que no hay resurrección?” (1 Corintios 15:12, NVI).
El problema no era simplemente que negaran la supervivencia de alguna realidad espiritual después de la muerte. Lo que algunos corintios rechazaban era la resurrección de los muertos, es decir, que la persona completa pudiera volver a la vida por el poder de Dios.
Pablo responde mostrando que la resurrección de Cristo y la futura resurrección de los creyentes son inseparables. Si no existe resurrección de los muertos, entonces Cristo tampoco resucitó. Y si Cristo no resucitó, la predicación apostólica carece de contenido, la fe cristiana es inútil, los apóstoles son testigos falsos, los creyentes continúan en sus pecados y quienes murieron en Cristo han perecido definitivamente (1 Corintios 15:13-19).
Sin embargo, después de exponer las terribles consecuencias de negar la resurrección, Pablo interrumpe el razonamiento con una afirmación triunfal:
“Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos” (vers. 20).
La expresión “lo cierto” traduce el griego nynì dé, que literalmente significa “pero ahora” o “pero, en realidad”. Pablo abandona el terreno de la hipótesis y vuelve al hecho histórico que sostiene el evangelio: Cristo verdaderamente resucitó. El texto griego de 1 Corintios 15:20 puede consultarse en este interlineal del Nuevo Testamento.
2. La palabra original: aparchḗ
La palabra traducida como “primicias” es el sustantivo griego ἀπαρχή —aparchḗ. Su significado básico es:
- La primera porción de una cosecha.
- Lo primero que se separaba y ofrecía a Dios.
- La parte inicial que representaba y consagraba la totalidad.
- El comienzo que anticipaba la llegada del resto.
No se trataba simplemente de la primera fruta madura encontrada accidentalmente. La aparchḗ era la primera porción tomada de una cosecha que estaba comenzando. Su aparición anunciaba que el resto de la producción venía detrás. El término conserva ese sentido representativo en diferentes pasajes del Nuevo Testamento: Romanos 8:23; 11:16; 16:5; 1 Corintios 16:15; Santiago 1:18 y Apocalipsis 14:4. El léxico de Bill Mounce registra precisamente estos usos de aparchḗ en el Nuevo Testamento.
Por lo tanto, cuando Pablo llama a Cristo aparchḗ, no está diciendo únicamente que Jesús fue el primero en una secuencia cronológica. Está afirmando algo mucho más profundo:
La resurrección de Cristo es el comienzo, la representación y la garantía de la futura resurrección de quienes le pertenecen.
Las primicias nunca constituían toda la cosecha, pero demostraban que la cosecha había comenzado y anticipaban su recolección completa.
3. El trasfondo agrícola y ceremonial
La imagen de las primicias estaba profundamente arraigada en la vida de Israel. Cuando comenzaba la cosecha, el agricultor no consumía inmediatamente el nuevo grano. Debía llevar al sacerdote una gavilla de los primeros frutos:
“Cuando ustedes entren en la tierra que voy a darles y recojan la cosecha, deberán llevar al sacerdote una gavilla de las primeras espigas. El sacerdote mecerá la gavilla ante el Señor para que les sea aceptada” (Levítico 23:10-11, NVI).
Aquella primera gavilla era presentada delante de Dios antes de que el pueblo participara de la nueva cosecha. No era un producto independiente del campo, sino una parte de la misma cosecha que vendría después. La presentación de esa gavilla reconocía que toda la cosecha pertenecía a Dios y anunciaba que el tiempo de la recolección había comenzado. Levítico 23 describe esta ofrenda como la primera gavilla de la cosecha.
Pablo toma esa imagen conocida y la aplica a Cristo. Jesús es como la primera gavilla levantada delante de Dios. Su resurrección anuncia que la gran cosecha de los redimidos también será levantada de la tierra.
La metáfora establece así una relación inseparable:
| Primicias agrícolas | Cumplimiento en Cristo |
|---|---|
| Eran la primera parte de la cosecha | Cristo es el primero de la cosecha de resucitados |
| Procedían del mismo campo | Cristo compartió plenamente nuestra humanidad |
| Eran presentadas ante Dios | Cristo resucitado se presentó victorioso ante el Padre |
| Anunciaban que la cosecha había comenzado | Su resurrección inicia la victoria definitiva sobre la muerte |
| Garantizaban que habría una recolección posterior | Su resurrección garantiza la de quienes le pertenecen |
4. ¿Significa que Jesús fue la primera persona que resucitó?
La Biblia menciona personas que regresaron a la vida antes de la resurrección de Jesús: el hijo de la viuda de Sarepta, el hijo de la sunamita, el hombre que tocó los huesos de Eliseo, la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín y Lázaro, entre otros.
Por eso, llamar a Cristo “primicias” no puede significar sencillamente que fue el primer muerto que volvió cronológicamente a la vida. Aquellas personas fueron restauradas a su existencia mortal, pero continuaron sujetas a la muerte. Volvieron a vivir, pero no recibieron todavía la inmortalidad definitiva.
La resurrección de Cristo fue distinta:
- Resucitó para no morir jamás.
- Venció definitivamente el dominio de la muerte.
- Salió con una humanidad glorificada.
- Su resurrección abrió el camino para la resurrección final.
- Se convirtió en la causa y garantía de la vida futura de los redimidos.
Cristo no es solamente alguien que resucitó; es “la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Su victoria posee un carácter representativo y salvífico que ninguna resurrección anterior tuvo.
En este sentido, Apocalipsis lo llama “el primogénito de la resurrección” (Apocalipsis 1:5, NVI), y Pablo lo presenta como “el primogénito de la resurrección” o “el primogénito de entre los muertos” (Colosenses 1:18). “Primogénito” no indica aquí exclusivamente orden temporal, sino supremacía, preeminencia y el comienzo de una nueva humanidad… CONTINÚA EN LA PARTE 2


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