“Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19 NVI)
Uno de los principios elementales del desarrollo de todo ser vivo es: “lo que no está en acción se debilita (inmoviliza, paraliza)”. Con razón, en el legado misional que Jesús nos encargó, notamos ese principio: “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19 NVI). Entonces la orden no es: “esperen”, “abran la iglesia y aguarden”, “llenen el bautisterio y tenga paciencia porque ya van venir las visitas”, ¡no!, la orden de Jesús está llena de acción: “vayan y hagan”, y lo reiteró cuando explicó el objetivo de su estadía en la tierra: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. (Lucas 19:10 NVI).
Asimismo, encontramos varios ejemplos en los evangelios sobre la acción de buscar e ir tras lo perdidos, como el pastor que sale en busca de su oveja (Lucas 15:3) o la mujer que busca su moneda perdida (Lucas 15:8). Otro ejemplo, muy motivador, es la experiencia de esos cristianos, que llevan un paralítico hacia donde Jesús se encontraba (Marcos 2:1-12). Y no se contaría esa historia, si no existiera la acción de ir a buscar a ese pobre hombre, condenado al dolor y la desesperanza. Por lo tanto, en esto está el cumplimiento de la misión: “salir y hacer”, “buscar y salvar”.
Mi apreciado hermano y amigo: Esta semana y las próximas que vengan tienen que ser de acción, de cumplir con hechos la misión que Jesús nos encomendó. Especialmente estos días de crisis y desesperación mundial, debes sacudirte de la inacción y salir a buscar a los que necesitan de esperanza e invitarlos a aceptar a Jesús y unirse a su pueblo. No te quedes inmovilizado, pensando que tus vecinos vendrán solos, y que ese volante que entregaste es suficiente para persuadirlos de buscar esperanza, ¡así no es!. Recuerda que el enemigo tiene muchas estrategias para hacerlos desviarse y los entretiene de tal forma que no tengan tiempo de pensar en la invitación que le hiciste, por eso no te quedes esperando que algo suceda, sino ¡haz que suceda!, y eso es: salir, tocar la puerta y llevarlos al centro Caleb que haz organizado. En este sentido, Elena de White, nos exhorta: “… mientras es de día, es tiempo, no de trabajar entre las ovejas que ya están en el redil, sino de salir a buscar a los perdidos y a los que perecen” (TM, 236).
«La Gran Esperanza» empieza mañana, desde Argentina a la Unión Norte del Perú y a toda sudamérica se llevará las buenas nuevas de esperanza, y será más milagroso porque tú y yo nos atrevimos a ser cristianos de acción, los que salen y buscan, y no los que esperan sentados. ¿Cuántas personas irás a buscar esta semana?¿a cuántas las llevarás a los pies de Jesús?… ¡Acción!
Pr. Joe Saavedra
Desde mi rincón de poder y un poquito antes del retorno de Cristo…
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