“Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.” (Juan 12.32, NVI) Este título en un principal periódico del mundo me llevó a escribir
“Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios: en sufrimientos, privaciones y angustias; en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y