“Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados” (Efesios 5.1, NVI). Quedé sorprendido con la historia del filipino Herbert Chavez,[1] que se autodenomina el «mayor fan del mundo» de
“Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y del amor que, para su gloria, ustedes han mostrado sirviendo a los santos, como lo siguen haciendo.”