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REFLEXIONES 2012
CONSUMADO ES (viernes 06 de abril de 2012)
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“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu” (Juan 19:30 R60)

La frase “consumado es”, es considerado la penúltima que repitió Jesús en la cruz. Era viernes y la gente que estaba al pie de la cruz, oyeron esas palabras. Sin duda, cada cual le dio un sentido distinto, de acuerdo a su propia posición. Quizá nadie supo darle el sentido del que las pronunció. Con seguridad, nadie pudo sondear toda su profundidad. Y tú amigo (a) ¿entiendes el significado de esa frase?

Los sacerdotes y los enemigos habrán lanzado un suspiro de alivio, el personaje que denunció sus pecados y nunca se doblegó ante su hipocresía estaba en su momento final. Razonaban así: «Se acabó. Ya no es más problema. Tenía razón el sumo sacerdote cuando dijo que era bueno que un hombre muriera por el pueblo. Ahora podemos volver tranquilos y celebrar la Pascua mañana, sin preocupaciones”. Sin embargo, no sabían que esa frase era el comienzo de todo.

A un lado, los soldados romanos habrán meneado la cabeza, su experiencia en otras crucifixiones los dejaban perplejos al ver que todo había acabado rápidamente. ¿Hasta tal punto le habían agotado los sufrimientos anteriores que no pudo soportar lo que era habitual? Estarían perplejos, asombrados, llenos de interrogantes. Algo así habrá pensado Pilato cuando lo supo en el cobarde escondrijo de su pretorio. Posiblemente su escasa mentalidad no le habrá permitido ir más allá de una mezquina sensación de alivio.

Por otro lado, sus mismos allegados estaban aturdidos. Sus discípulos más cercanos, escondidos en algún lugar secreto estaban desilusionados y perplejos: ¿dónde quedó todo el asunto de su reino?, ¿dónde quedaron todas sus promesas? Tres días después, Cleofas, esposo de una de las mujeres que estaban allí, como fiel resto de los discípulos, repetía el sentimiento que les embargaba entonces: “Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel”[1] “¡Esperábamos!” Si, en pasado: aquello se acabó. Fue una ilusión pasada, un entusiasmo   infundado una ingenua esperanza. Ahora se ha terminado. Para él quizá ha sido lo mejor. Dios ha sido misericordioso y ha puesto fin  a sus sufrimientos. Un suspiro de alivio sacudió tal vez los labios de María. Ella ya estaba segura en brazos de Juan. ¿Por qué prolongar más la agonía? Una profunda resignación les invadió y —extraña neto humana paradoja— los únicos fieles sintieron piedad por su propio salvador.

Pero que significaba realmente “consumado es”. La Nueva Versión Internacional traduce esa frase como “todo se ha cumplido”, y nos traslada a un plano donde se observan mejor las cosas. ¿Qué cosas se habían cumplido?, ¿quiere decir que Jesús recibió una misión al venir a la tierra?

Jesús no dijo  “se acabó”, tampoco “no tengo más que hacer” y mucho menos “ya he terminado”. Dijo mucho más. «Consumado» es mucho más que «acabado, terminado, concluido».  Ya lo había adelantado cuando la noche anterior, oraba diciendo: «He acabado la obra que me diste que hiciese». Aquello que había insinuado a su madre en Jerusalén a los doce años — “¿No sabéis que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?»—  se había cumplido. Su padre le había encargado una misión que cumplir. Para ello había debido encarnarse, andar, sufrir, llorar, ser crucificado. Y ahora, la misión había llegado a la culminación. Como el héroe que retorna del campo de batalla y puede informar: «¡Misión cumplida!»

«… ¡anímense! Yo he vencido al mundo”[2] había dicho horas antes a sus apóstoles. La guerra estaba terminada. El enemigo había sido destruido. La victoria ya era definitiva. Si nos quedó algo de estupor frente al “Dios mío ¿por qué me has desamparado?»; si quedamos doloridos por el “tengo sed”, ahora levantemos  la  cabeza y miremos confiados otra vez la cruz. Ya no es tan sólo la oración “Padre, perdónalos.” Es mucho más. Es recordar lo que dijo de su misión: “Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos…”.[3] Es oír a Jesús decirle a su Padre: “el enemigo ya no tiene más autoridad sobre nuestros hijos, los hombres, y su principal aliado ‘la muerte’, ha sido vencido, puesto que Tú los haz perdonado sus pecados, entonces su paga es otra. Ellos tienen otra opción más que el dolor, la desgracia y la muerte, ellos pueden heredar la vida eterna. Ahora, solo deben decidir a quién servir y entregarle toda la vida. Aquí en esta cruz declaro que todos los requisitos para la libertad del hombre han sido cumplidos, ya está todo hecho».

Hoy es viernes, quizá también debamos recordar que la venida de Jesús a la tierra hace dos mil años, no fue casualidad, ni Jesús un suicida. Había una misión, había un rescate y había riesgos. Y todo fue posible porque había un ser que amaba tanto al mundo que arriesgó todo, incluso a su hijo. La misión se llevó a cabo, se corrieron los riesgos y el resultado final fue libertad y victoria. “Consumado es”, da la garantía que no queda una sola opción de desgracia y muerte, sino hay otra de esperanza y vida. ¿Cuál eliges?

Pr. Joe Saavedra

Desde la línea de batalla  y un poquito antes del retorno de Cristo…

Ubícame en mi página web: www.poder1844.org


[1] Lucas 24:21 R60

[2] Juan 16:33 NVI

[3] Lucas 4:18 NVI

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