“Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad, que una casa llena de banquetes con discordia” (Proverbios 17:1 LBA) Hace algunos días atrás, estuve leyendo sobre algunas culturas del mundo,
“Pueden ser sesenta las reinas, ochenta las concubinas e innumerables las vírgenes, pero una sola es mi palomita preciosa, la hija consentida de su madre, la favorita de quien
“… cuando un hombre haga un voto al SEÑOR, o bajo juramento haga un compromiso, no deberá faltar a su palabra sino que cumplirá con todo lo prometido” (Números 30:2 NVI)
“¿Quién ha subido a los cielos y descendido de ellos? ¿Quién puede atrapar el viento en su puño o envolver el mar en su manto? ¿Quién ha establecido los
“¡Cuán hermosas son tus tiendas, Jacob! ¡Qué bello es tu campamento, Israel!” (Números 24:5 NVI) Cuando Balac, hijo de Zipor era rey de Moab, detalló todo su plan para maldecir al
“Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas” (Mateo 10:16 NVI) Un muchacho me hizo el siguiente comentario: “la advertencia dice
“Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos” (Mateo 24:24 NVI) Uno de los ataques
“Dependiendo de lo que el SEÑOR les indicara, los israelitas se ponían en marcha o acampaban; y todo el tiempo que la nube reposaba sobre el santuario, se quedaban