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LAS VENTANAS
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«La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz» (Mateo 6: 22 RV60)

¿Te imaginas una casa sin ventanas? Todo sería oscuro, tétrico y frío. Además, el aire no sería agradable y el lugar estaría poco ventilado. Esto quiere decir que, de todas formas, una vivienda debe tener ventanas. Por ellas, la luz del sol desaloja la penumbra y mata las bacterias; además, el aire limpio hace agradable el ambiente.

Una ventana es un vano o hueco elevado sobre el suelo que se abre en una pared con la finalidad de proporcionar luz y ventilación a la estancia correspondiente. También se denomina ventana al conjunto de dispositivos que se utilizan para cerrar ese vano. El término proviene del latín ventus (viento), haciendo referencia a la capacidad de ventilación que proporciona.

Nosotros somos templos del Espíritu Santo, y esa estructura tiene ventanas: los ojos. Fueron colocados allí para que, como lámparas, lleven luz a todo el recinto. Sin embargo, las ventanas pueden estar deterioradas. En vez de permitir la entrada de una buena luz, quizá den paso a luces que marean y confunden, e incluso permitan que el aire sucio contamine todo el templo.

Mi amigo(a), ¿qué luz está entrando por tus ventanas? ¿Es puro el aire que circula en tu templo? Porque, si tus ojos son buenos, entonces toda la luz será buena. Tu vida será guiada por esa luz e irás por sendas seguras. No obstante, Satanás quiere arruinar tus ojos y, al lograr ese cometido, hace que muchos avancen a ciegas por los senderos que él mismo traza, cuyos finales son desgracias.

Las malas compañías, los vicios insanos, el sexo sucio y las prácticas inmorales son algunas luces contaminantes que un ojo sucio permite entrar. Existen otras luces que pueden contaminar el cuerpo; sin embargo, el principio básico para diferenciar lo que tu ojo debe permitir es este: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.[1]

Hoy es el día para limpiar las ventanas de tu templo y hacer de ellas los conductos por los cuales ingresen a tu vida limpieza y bendición. ¡Sí es posible!///////:

Desde mi rincón de poder y un poquito antes del retorno de Cristo… Ubícame en twitter como: @joesaa


[1] Filipenses 4:8 RV60

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