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REFLEXIONES 2014
LISTOS PARA ESCUCHAR (parte 1)
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Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere.” (Santiago 1.19–20, NVI)

escucharAyer leí acerca de un documental transmitido a través de la cadena británica BBC sobre algunas prácticas no convencionales de varias postulantes a reinas de belleza en Venezuela. En este documental, Billie JD Porter, contó cómo las concursantes a reinas de belleza se cosen la lengua para ya no poder ingerir alimentos sólidos y así conseguir la “figura ideal”.[1] Más allá de lo anecdótico, este es un peligroso método que ya se está “viralizando” a través de las redes sociales, y va cautivando a las jóvenes que deseen bajar de peso a cualquier precio.

Este documental, que hasta ahora solo puede ser visto en la isla británica, narra la historia de una joven de 18 años que postula al certamen de belleza Miss Venezuela. En él, la muchacha cuenta que en su desesperación por encontrar la figura ideal, se cosió una maya de plástico en su lengua para dejar de comer, así, cada vez que intentaba ingerir alimentos sólidos el dolor desgarrador la desanimaba de intentarlo de nuevo.

Esta joven venezolana no encontró mejor método para dejar de comer, que coserse la lengua, sin embargo, tomando cómo ilustración este accionar extremo, considero que muchos de nosotros deberíamos también cosernos la lengua para callar por un buen rato, y tener más tiempo para escuchar.

Vivimos en tiempos donde todos quieren ser escuchados. Miremos las calles del mundo, y nos daremos cuenta que cientos de miles de personas alzan su voz y manifiestan su disconformidad porque no son escuchados. Asimismo, demos una mirada a los hogares, y veremos a cientos de esposos, padres e hijos enojados, con un principal argumento: “no me escuchan”.

La primera impresión para encontrar solución a esos reclamos, y lo diríamos en voz alta sería: ¡déjenlos hablar!, pero estoy convencido que la solución más bien es: “cósanles la lengua”, o mejor dicho: “cosámonos la lengua, porque es mejor ser lento para hablar y enojarnos, pero rápidos en guardar silencio y escuchar”. La reacción humana natural frente a un dificultad es dar una respuesta, es defender argumentos, es vociferar aparentes verdades, pero el consejo divino para encontrar el camino cierto es “callar” y aprender a escuchar. Mucha razón tenía el apóstol Santiago cuando mencionó que la ira humana proviene de vidas humanas con bocas que nunca se cierran y oídos que nunca se abren.02b-escuchar

Cuando uno escucha, prepara un ambiente agradable y reflexivo, donde las soluciones y consejos surgirán más fácilmente. Cuando uno aprende a escuchar, entonces aprende a prestar atención a los demás, y se da cuenta que las otras personas también respiran, sienten y tienen una forma particular de percibir las cosas. Además, cuando las personas, sean familiares, amigos o desconocidos, se sienten escuchadas, entonces se sienten valoradas, apreciadas e importantes. Cuando aprendemos a escuchar, nos convertidos en sanadores, porque existen dos grandes enfermedades en esta época posmoderna: “tristeza y soledad”, porque a pesar de la enorme facilidad de comunicarse los unos con los otros, la gente ya no escucha, no presta atención, no se preocupa de las personas que los rodean. Los seres humanos de hoy andan y viven en “automático”, sin sentido, viven por vivir. Pero cuando aprendemos a escuchar, entonces proporcionamos la medicina apropiada a las vidas solitarias o sumidas en tristezas, cómo Jesús el mayor sanador de corazones quebrados.

Los evangelios están llenos de relatos sobre la interacción de Jesús con individuos: Mateo, Natanael, una prostituta, Nicodemo, un ciego, la mujer samaritana y muchos otros, cómo el joven rico. Éste se acercó a Jesús quién “lo miró y lo amó”. Él escucho. Estuvo atento, nunca apurado o distraído. En palabras simples, Jesús dedicó tiempo a explorar historias.

Escuchar es sanar, pero también es explorar historias cómo Jesús, y cuando uno explora encuentra tantas cosas que a simple vista no observa, entonces entiende, ayuda y restaura. Y cuando uno hace eso, recibe a cambio respeto y amor incondicional. Escuchar es ganarse seguidores, amigos y colaboradores.

escuchar 2Muchas veces cómo líderes, y me refiero a todos los campos de la vida, hablamos mucho más de lo que escuchamos. Siempre estamos con una sugerencia en los labios, con una orden, con una indicación, no nos damos cuenta que todo el día estamos pidiendo, ordenando, sugiriendo y exigiendo resultados. Pensamos que cuanto más hablamos, mejores resultados obtendremos, pero tan lejos está la realidad, porque si tan solo calláramos un poco más, entonces no solo podríamos conquistar resultados sino corazones, y un corazón conquistado hace las cosas de la mejor manera, con razón este estribillo se lee muy a menudo en la Biblia: “el que tiene oídos que oiga”.

Mi amigo (a), en cualquier ámbito de la tierra, este consejo es oportuno: “Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse”, porque escuchar es amar y curar, y todo ser humano amado y sano entonces está listo para rendir a su máximo nivel. Y este consejo es más oportuno para los que siguen a Jehová, quién “escuchó a Ezequías y sanó al pueblo”.[2]////.

joe  firma 3

Desde mi rincón de poder…y un poquito antes del retorno de Cristo…

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[1] http://elcomercio.pe/insolito/virales/jovenes-se-cosen-lengua-bajar-peso-noticia-1710582

[2] 2 Crónicas 30:20 RVA

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