“Jesús lo miró con amor y añadió: —Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme” (Marcos 10:20-21, NVI).

Una de las señales del fin de los tiempos es la desaparición del amor (Mateo 24:12). Y no hay que buscar mucho, porque ya es tan habitual escuchar acerca de asesinatos y muertes que todo parece normal. Definitivamente, la sensibilidad ante el dolor ajeno se va extinguiendo en medio de un mundo donde las personas se odian y se lastiman. La indiferencia ha reemplazado a la misericordia.
Con razón, el joven rico de la historia vivía ajeno a un mundo carente de amor. Su mundo era él mismo y la satisfacción de sus necesidades. Sin embargo, Jesús lo invita a mirar más allá de su mundo de comodidad y a participar de la alegría de hacer felices a los demás. En este sentido, el apóstol Santiago dice que “la religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es esta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones” (Santiago 1:27, NVI). Allí radica el sentido de nuestra satisfacción cristiana: en servir y hacer felices a quienes más lo necesitan.
Y todo puede comenzar con una sonrisa, con una mirada de aprecio, como Jesús miró a este joven: “con amor”. Elena de White habla de la mirada y la sonrisa de Jesús: “Todavía me miraban los amorosos ojos de Jesús, cuya sonrisa inundaba de alegría mi alma”. En este contexto, ¿tu mirada y tu sonrisa provocan ese mismo sentimiento en las personas que te rodean?
Mi apreciado amigo(a), acepta el llamado de Jesús a servir y hacer felices a las personas. Tómate un tiempo para observar las necesidades de la gente y acude prontamente a satisfacerlas. Hay carencias de toda clase: pueden ser afectivas, económicas o espirituales. Y es allí donde debes desprenderte de todo y darlo sin medida. Todo comienza con una mirada amable y una sonrisa comprensiva. Si así lo haces, estás listo para ser un seguidor del Maestro.
Hoy, haz feliz a una persona que necesita urgentemente una mano amiga. ¡Sí se puede!

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una meditación muy hermosa donde nos permite reflexionar de lo q estamos haciendo y dando hoy por Jesús…. “Todavía me miraban los amorosos ojos de Jesús, cuya sonrisa inundaba de alegría mi alma”, hoy quiero sentir la alegria y el amor de Jesús q permite dar luz a los q me rodean…. gracias por la hermosa meditación Pastor, Dios le bendiga a usted y su famlia y siga siendo una bendición para los que le rodean =)….
Dios nos ha llamado para ser fuente de bendición para otros… ¡éxitos!