¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre…» (Mateo 10:29 NVI)
Para los supersticiosos hoy es un día muy especial, es 11/11/11, y puede cumplirse lo que más quieres, es así que en los Estados Unidos han elegido esta fecha para casarse, apostar, ir de compras y pedir un deseo.
Por ejemplo, Marjaneh Peyrovan, quien se acaba de mudar a Nueva York, planea comprar 11 boletos de lotería (cada uno de ellos, por supuesto, conteniendo el número 11). Revisará apartamentos que ha estado viendo y, precisamente a las 11:11 a.m., ingresará a la oficina de Diane von Furstenberg, la diseñadora de modas para la que ha soñado trabajar desde hace mucho tiempo. Otro caso es el de las las mellizas Betsy y Katie Overman, de Madison, Wisconsin, celebrarán su cumpleaños número 11 con un pastel y el número 11 sobre él. Su madre, Julie Overman, planea colocar 11 velas en sus refrigeradoras; y las gemelas vestirán calcetines adornados con números 11. Además, en Atlantic City, Nueva Jersey, algunos restaurantes están anunciando comidas por 11 dólares y el casino Trump Taj Mahal está planeando loterías cada 11 minutos por hasta 1.111 dólares. El Riverwind Casino, en Norman, Oklahoma, se preparó para una acometida de apostadores ansiosos de lanzar los dados o duplicar la apuesta en el blackjack. Y en las Las Vegas, la secretaria del condado de Clark Diana Alba se preparó para una oleada de bodas, con aproximadamente 3.200 solicitudes presentadas hasta ahora, más de tres veces la cifra normal. Espera que la cifra de parejas supere la multitud del 08/08/08 e iguale la del 10/10/10; aunque quizá no supere la vista el 7 de julio del 2007, fecha que consiste en tres sietes de la suerte.[1]
Es sorprenderte ver cuanta gente está desesperada por hacer realidad sus metas, y por conseguir un poco de felicidad. Lo curioso de esto es que dejan los acontecimientos a la suerte, a algún poder cósmico o a cualquier fenómeno que vuela en el espacio. Nada está más lejos que la realidad, cuando pensamos que algún poder indescriptible hará realidad nuestros objetivos. Las cosas no se dan al azar, ni los acontecimientos por la suerte, más bien todo funciona según la voluntad de Dios. Él es soberano, y en su potestad está hacer que los acontecimientos transcurran a su manera, y hasta los más pequeñísimos detalles tampoco pasan desapercibidos ante sus ojos, como la vida de un pajarito porque “ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre”.
Elena de White nos exhorta: “Hermanos y hermanas: ¿Hacemos bien en ser tan incrédulos? ¿Por qué tenemos que ser tan ingratos y desconfiados? Jesús es nuestro amigo. Todo el cielo está interesado en nuestro bienestar; y nuestra ansiedad y nuestro temor entristecen al Santo Espíritu de Dios. No debemos permitir que nos embarguen preocupaciones que sólo nos desgastan y nos cansan, y que no nos ayudan a sobrellevar las dificultades. No debiéramos dar lugar a esta desconfianza en Dios que nos induce a descuidar la preparación necesaria para cumplir en el futuro el principal propósito de la vida, como si nuestra felicidad dependiera de las cosas terrenales, y pudiéramos lograrlas mientras ignoramos el hecho de que Dios controla todo”.[2]
¡Estemos a cuenta con Dios!, de Él depende nuestro bienestar y éxito en todos los ámbitos de nuestra existencia, dejémonos guiar por su providencia. ¡Feliz sábado… hasta el lunes, si es su voluntad!
Pr. Joe Saavedra
Desde mi rincón de poder y un poquito antes del retorno de Cristo…
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