“¿Se habrá agotado su gran amor eterno, y sus promesas por todas las generaciones?” (Salmos 77:8 NVI) No puedo olvidar el comentario que hace algunos días un muchacho me dijo:
“Ustedes, que están lejos, oigan lo que he hecho; y ustedes, que están cerca, reconozcan mi poder” (Isaías 33:13 NVI). Querer hablar del poder de Dios, es adentrarse a un terreno
“Éste es mi consuelo en medio del dolor: que tu promesa me da vida” (Salmos 119:50 NVI). Todos sentimos dolor. Y éste aparece en heridas, caídas y hasta, paradójicamente,
“Mío es el consejo y la prudencia, yo soy la inteligencia, el poder es mío” (Proverbios 8:14 LBA). En este siglo de avances de la ciencia, todo parece que
“Yo me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar, porque el SEÑOR me sostiene”. (Salmos 3:5 NVI) El sueño es un estado de reposo uniforme de un organismo. Se
“Señor, ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios” (Salmos 141:3 NVI) La lengua es un órgano necesario y vital en la sobrevivencia