“… para que todo el que crea en él tenga vida eterna” (Juan 3:15 NVI)
Siempre me pregunté que hace que un grupo de personas juntas sean consideradas una iglesia. El mundo está lleno de grupos de personas, normalmente considerados como miembros de algún club. Al buscar una definición nos topamos con la idea de que “club” es una sociedad compuesta por un número variable de personas, libremente asociadas, que se reúne como grupo en función de su coincidencia en gustos, aficiones u opiniones de todo tipo: artísticos, literarios, políticos, filantrópicos, deportivos, etc., o simplemente en sus deseos de relación social. Los fines y actividades de los clubes son muy diversos y dependen del motivo por el que las personas se hayan asociado: realización de actividades deportivas, intercambios de ideas, debates culturales, organización de actividades a favor de terceros, actividades formativas e informativas en beneficio propio, etc.
En resumidas cuentas, los clubes sociales, son organizaciones con ideales, con metas y propósitos, quizá como nosotros, los que nos consideramos parte de la iglesia de Dios. Entonces, ¿qué hace la diferencia?, la respuesta aparece una y otra vez en la Biblia. Un ejemplo está en la experiencia de Jesús con Nicodemo, donde este líder judío no había entendido la motivación de un seguidor de Jesús y una persona moralmente correcta. Cristo le mostró la diferencia al afirmarle: “Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.[1] Nuestro negocio tiene que ver con la entrada al reino de Dios. Es decir, dejamos de ser un club social, cuando nos movilizamos fuera de nuestras fronteras invitando a otros a ser parte del reino de Dios, allí nuestras metas dejan de tener un aspecto temporal y terrenal, para convertirse en objetivos salvadores y eternos. Y el reino de Dios es inmortal, los que pueden entrar en él, son aquellos que crean y adquieran vida eterna.
En resumidas cuentas, podemos considerarnos como iglesia de Dios, cuando invitamos a otros a creer en Jesús y ser parte del reino de Dios. Y esto también puede tener un sentido contrario, es decir, dejamos de ser una iglesia cuando olvidamos nuestra labor misionera, cuando dejamos de invitar a nuestros amigos, parientes o conocidos a ser parte del reino de Dios al cual también nosotros aspiramos. Y esta labor, también fue encomendada por el mismo Jesús a la primera iglesia allá en Judea: “Los setenta, a diferencia de los doce, no habían estado constantemente con Jesús, pero habían escuchado con frecuencia sus instrucciones. Fueron enviados bajo su dirección para trabajar como él mismo lo hacía. Por donde fueran debían dar este mensaje: ‘El reino de Dios se ha acercado. Serán admitidos en él todos los que reciban su mensaje y a su Mensajero. Este es el día de oportunidad para ustedes’. Debían presentar la verdad de Dios de tal manera que la gente se sintiera inducida a tomar posesión de las bendiciones puestas a su alcance…”[2]
Un grupo de personas que solo se reúne para planificar actividades de entretenimiento, para buscar pasar el tiempo, para unir amistades y recrearse juntos, es solo un club social, pero un grupo de personas que se reúnen para planificar la salvación de las personas que los rodean, que salen a decirle al mundo que crean en Jesús, y que se preparen para heredar el reino de Dios, entonces estos son la iglesia de Dios.
Mi amigo (a), ¿perteneces a la iglesia de Dios o mañana irás a reunirte con tus pares en tu club social?, la prueba de eres de la iglesia de Dios, es que no estás tranquilo cuando observas a tus amigos, parientes y vecinos muriendo en sus desesperaciones y desgracias, sino sales a proclamarles el reino de Dios e invitarles a creer en Jesús. Te invito a ser parte de la iglesia de Dios, tu credencial de ser miembro de ella no es tu certificado de bautismo, sino la lista de personas por las cuales estás orando, a los que visitarás e invitaras a tener esperanza.
¡Feliz sábado!…
Pr. Joe Saavedra
Desde mi rincón de poder y un poquito antes del retorno de Cristo…
Ubícame en mi página web: www.poder1844.org

Amen…!!! Buena comparación
WENINGER VELA GUERRERO DE LA IGLESIA DE CRISTO EN TUMBES – PERU dice:
Este mensaje esta fuera de lo que significa ser parte de la Iglesia de Cristo.- La biblia no enseña como esta persona enseña. Para ser parte de la Iglesia del Señor hay que OIR el evangelio de Jesucristo, Luego CREER en este evangelio, Después de que hayamos oido, y creido, debemos ARREPENTIRNOS de nuestros pecados y por último, BAUTIZARNOS confesando a Jesús como nuestro Salvador para que nuestros pecados sean perdonados. Desde el bautismo se es parte de la Iglesia de Cristo, desde ese momento tenemos que vivir una vida separados del pecado.